Que la llegada de Gabriel Elizondo Pérez al Senado no solo representa el relevo natural tras la licencia de Miguel Ángel Riquelme para asumir la alcaldía de Torreón. En los corrillos políticos se comenta que el gobernador Manolo Jiménez logra mantener una pieza de absoluta confianza en la Cámara Alta, desde donde buscará empujar la agenda de recursos, desarrollo social y coordinación con la Federación.
El movimiento confirma que, más allá de los cambios de cargos, el grupo gobernante procura que ninguna posición estratégica quede sin un perfil alineado al proyecto estatal.
Que donde ya comenzaron las especulaciones es en la coordinación general de Mejora Coahuila, luego de que Gabriel Elizondo dejara el espacio para rendir protesta como senador. No son pocos los que levantaron la mano para quedarse con una estructura que tiene presencia en todo el estado y una fuerte operación territorial.
Dicen que en Palacio no hay prisa, pero sí lupa, porque quien llegue deberá garantizar continuidad a los programas sociales sin perder el ritmo político rumbo a los próximos compromisos electorales. Mientras tanto, los aspirantes ya hacen más llamadas que de costumbre.
Que en el PRI de Durango ya comenzaron a hablar de 2027 como si la campaña estuviera a la vuelta de la esquina. En Lerdo, Isabel Macías aprovechó el impulso que, aseguran, dejaron los resultados de Coahuila para mandar un mensaje interno: hay confianza en que el tricolor puede volver a competir con fuerza.
Lo interesante es que desde ahora se insiste en que las candidaturas no se definirán por compadrazgos, sino por cercanía con la ciudadanía. Habrá que ver si, llegado el momento, la famosa "baraja de perfiles" resiste la prueba de las negociaciones políticas.
Que el relevo de prácticamente todo el comité municipal priista en Lerdo no es un simple cambio de nombres. La encomienda de la dirigencia estatal y de Susy Torrecillas es mantener presencia permanente en las colonias y comunidades, incluso sin elecciones en puerta. El mensaje también va dirigido a Morena: los priistas consideran que el desgaste del partido guinda por temas de inseguridad y violencia abre una ventana de oportunidad.
Ahora el reto será demostrar que esa estructura renovada puede traducirse en votos y no quedarse únicamente en buenas intenciones y reuniones de comité.
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