Que al diputado coahuilense Jericó Abramo Masso ya le dio por la alta diplomacia presupuestal. Y es que el priista anda promoviendo con insistencia una iniciativa para dividir la votación del Presupuesto de Egresos en cuatro cómodos bloques: deuda, programas sociales, obra pública y gasto corriente. La idea suena muy europea y madura para “evitar la polarización” y ahorrarse el maratón de miles de reservas que solo sirven para calentar los ánimos y la curul. Sin embargo, en los pasillos del recinto legislativo más de un legislador de la bancada mayoritaria ya sonrió con picardía: “¿Dividir para vencer o para negociar por cachitos?”.
Que no es por intrigar, pero donde muchos ven simple matemática económica, el mismo Jericó Abramo quiere meter tijera con lupa estadística. El priista trae bajo el brazo otra propuesta para que la lana destinada a los más de 2 mil 500 municipios de México no se reparta por mero “amiguismo” o por color partidista, sino con base en los fríos datos del INEGI sobre pobreza, violencia y desarrollo humano. Traducido al cristiano: que el dinero vaya a donde está el broncón y no a donde viva el alcalde más simpático. La intención es impecable en el papel, pero en el terreno de la política real, a más de un operador regional se le heló la sangre al pensar que la caja chica municipal podría quedar atada a un algoritmo del INEGI.
Que en los pasillos de Morena Coahuila la relación con sus aliados del PT ya superó el nivel de tensa para pasar al de insostenible. Muestra de ello fue la tajante postura del diputado local guinda Alberto Hurtado, quien de plano le sugirió a su dirigencia nacional cortar por lo sano y mandar a volar al Partido del Trabajo para los próximos procesos electorales. El legislador no se anduvo con rodeos y tildó de “lastre” a la marca petista, recordando que la fractura provocada por gente como Ricardo Mejía Berdeja en 2023 les costó la gubernatura, sin contar los recientes escándalos en el Congreso de la familia Flores. Nos aseguran que en la Región Sureste ya sacaron cuentas: los votos del PT no llegan ni a mil y las broncas que acarrean son infinitas.
Que a varios diputados de la Cuarta Transformación en Coahuila ya se les agotó la paciencia con las formas de sus homólogos del PT. Comentan que la gota que derramó el vaso fueron las duras acusaciones del senador Luis Fernando Salazar contra el diputado federal Ricardo Mejía Berdeja, las cuales abrieron la caja de Pandora sobre la fractura de la izquierda local. La molestia no solo es por las viejas rencillas de 2023, sino por la postura radical de liderazgos petistas como “Tony” Flores, de quienes dicen operar bajo la máxima de “o nos defiendes los escándalos o eres un traidor”.
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