Que en materia de seguridad queda demostrado que cuando cada área cumple con su parte, los resultados llegan. Gracias al trabajo de inteligencia del Grupo de Reacción Torreón, el monitoreo del C2 y la coordinación entre las fiscalías de Coahuila y Jalisco, se logró la detención de tres presuntos delincuentes vinculados a diversos delitos, entre ellos un asalto bancario por 600 mil pesos. Cuando hay coordinación, seguimiento e inteligencia, las cuentas salen claras y el trabajo en equipo rinde frutos.
Que a Héctor Estrada Vaca, titular de Desarrollo Social en Torreón, de pronto le “faltó espacio” en sus bodegas y optó por llevarse material de apoyo —hule, impermeabilizante y despensas— a su quinta particular, “La Encantada”. Nadie se habría enterado de este insólito resguardo de no ser porque el proceso de entrega-recepción terminó por poner el asunto al descubierto y obligó a devolver el material a toda prisa. Dice el refrán que “no hagas cosas buenas que parezcan malas”, aunque en este caso fueron cosas malas que, desde donde se miren, se ven bastante mal. Ahora tocará explicar por qué recursos destinados a apoyar a la población terminaron guardados en una propiedad particular.
Que Pablo Fernández, titular de Inspección y Verificación, se ha erigido como uno de los principales defensores de los seres sintientes en la ciudad. Qué bueno que exista esa sensibilidad y que se atienda el maltrato animal, pero su interés por los peludos ha sido tal que más de uno se pregunta si no se equivocó de área y debió tomar la Dirección de Control Canino. Basta darse una vuelta por sus redes sociales oficiales, donde abundan las fotografías y publicaciones relacionadas con animales, mientras escasean los resultados visibles de operativos en bares, restaurantes y demás giros sujetos a inspección.
Lo curioso es que, mientras la atención está fija en los rescates y el bienestar animal, en los antros y giros negros de Torreón las riñas y los pleitos parecen estar a la orden del día. Pese a los desmanes que se registran en algunos establecimientos, no siempre se observan clausuras, sanciones o revisiones contundentes. Tampoco se ve al titular supervisando de manera frecuente la actividad nocturna, ni siquiera para la foto. Cuentan las malas lenguas que esa laxitud tiene explicación y que el funcionario sería cliente asiduo de algunos de esos espacios. Si es cierto o no, corresponde aclararlo; pero lo que sí queda claro es que Inspección y Verificación debe demostrar que aplica la misma vara para todos, con independencia de amistades, preferencias o intereses personales.
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