Que en la política, los tiempos, los espacios y las miradas nunca son obra de la coincidencia, sino del cálculo frío y la alta estrategia. Y para muestra, lo que está pasando en las tierras del desierto gomezpalatino, donde la pasarela de figuras del primer nivel nacional ha levantado más de una ceja en la capital del estado y en los pasillos locales.
Echemos pluma: el pasado 11 de julio estuvo por acá la presidenta Claudia Sheinbaum para la entrega de viviendas y, de paso, para cobijar de lleno el llamado Plan Agua Saludable y Fluye; apenas el 7 de agosto desembarcó la ministra Yasmín Esquivel con el pretexto de presentar su libro; y apenas este martes se dejó ver Miguel Torruco, subsecretario de la SSCP, para dar el banderazo a un centro deportivo y comunitario con una inversión de 10 millones de pesos. ¿De verdad alguien cree en las casualidades?
En el ajedrez político, la acumulación de reflectores es señal inequívoca de bendición y cobijo. El arropo a Betzabé Martínez no solo es evidente, sino que se está operando a marchas forzadas desde las alturas. Al final del día, el mensaje es contundente: más allá del forcejeo por el poder, a Gómez Palacio le está sonriendo la fortuna y le está yendo bien.
Que en el Centro de Día para Migrantes de Torreón traen una lección bien clara para la clase política que solo se fija en las estadísticas: el flujo de migrantes habrá bajado en La Laguna, pero el compromiso y las necesidades operativas no se recortan por falta de “público”. Resulta que la coordinadora María Concepción Martínez anda recordando que el albergue no baja la cortina ni reduce su atención de 24 horas aunque solo haya una o dos personas en el plato de la sopa.
Y es que, mientras algunos se cuelgan medallas cuando ven bajar las cifras migratorias, en el terreno real se requiere ropa talla 28 a 32, productos de limpieza y, sobre todo, agua y alimentos. Ojalá a más de un funcionario que le gusta presumir la “atención a grupos vulnerables” se le prenda el foco, visite la casa y recuerde que gobernar y apoyar no es cuestión de números, sino de voluntad real.
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