Que quien de plano no ha quitado el dedo del renglón es el diputado local Gerardo Aguado. El legislador insiste en que los apagones en Torreón siguen a la orden del día, lo que deja al desnudo que la política energética federal nomás no cuaja y urge pasar de los meros anuncios de inversión a resultados palpables en los hogares y negocios.
Aguado exige a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que transparente hasta el último centavo y presente un programa de obras con plazos e indicadores claros. Y es que las cifras no mienten: la Canaco Torreón reportó desde el 13 de agosto caídas de hasta 30% en ventas, y para el 3 de septiembre la historia empeoró con pérdidas millonarias, paros técnicos y cierres temporales. Para colmo, los responsables regionales de la CFE ni la cara dieron en las sesiones para plantear soluciones.
Que en la ex paraestatal la tónica es la misma de siempre: para atender los reportes de fallas se hacen del ojo hormiga o tardan una eternidad, pero eso sí, a la hora de cobrar, mandan a la lona al usuario sin piedad. No hay foro ni ventanilla donde los ciudadanos puedan defenderse.
Que en los pasillos de la Presidencia Municipal de Torreón las aguas andan bastante revueltas. Cuentan que a la titular de la Secretaría Técnica, Angelina García Ruenes, la enviaron exiliada al cuarto piso, a un espacio apretado, muy apretado, mientras se destraban otras oficinas cuyos anteriores ocupantes se resisten con uñas y dientes a soltar el hueso, junto con los vehículos y choferes que gozaban en la pasada administración.
Que para rematar, el tema de los cajones de estacionamiento en el edificio municipal se convirtió en manzana de la discordia, motivo de reclamos, pleitos y hasta estatus. Resulta que exregidores nostálgicos se niegan a soltar sus espacios exclusivos.
El caso que más ronchas levanta es el de Elva de Alba, quien no solo conserva su codiciado cajón de director —pese a laborar en la casi extinta Jefatura de Gabinete—, sino que sigue despachando muy a gusto. Situación que, como era de esperarse, trae desatada la envidia, el coraje y la inconformidad entre el personal.
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