Que en el CBTA 47 de Villa León Guzmán, allá en Lerdo, la situación por el uso de motocicletas entre los estudiantes se volvió insostenible tras la lamentable pérdida de tres alumnos. Cuentan en los pasillos de la escuela que, aunque la medida drástica del jefe de Servicios Escolares, Iván Macías García, de prohibir totalmente el ingreso sobre dos ruedas levantó polvo en las rancherías como 21 de Marzo y Juan E. García, al interior del colegio sostienen que “más vale un alumno enojado que una tragedia más”.
Que la decisión escolar sirvió para enviarle un “centro al área” a la alcaldesa Susy Torrecillas, pues la directiva del CBTA 47 respaldó públicamente sus campañas contra la velocidad y la falta de equipo. Sin embargo, donde no cayó nada bien el asunto fue con varios padres de familia a los que Macías García dejó expuestos al señalar que le entregan las llaves de las motos a menores de edad como si fueran “videojuegos”, por lo que en el municipio ya se preguntan si Vialidad se sumará con operativos de verdad o dejará solo al plantel en la vigilancia de los trayectos.
Que a quien se le vio haciendo labores más de relaciones públicas que de su propia área fue a Flor Rentería, titular de Servicios Educativos en la Región Laguna. Durante el evento “Mercadito Mejora” del pasado lunes, Rentería insistió incansablemente hasta conseguirle una silla a Rodrigo González, director general del Centro de Convenciones de Torreón, quien llegó con retraso. Sin embargo, en cuanto llegó el asiento, González se acomodó dos filas adelante de ella. Como dicen por ahí: nadie sabe para quién trabaja.
Que luego de varios días de rumores, este martes al mediodía se confirmó la salida de otro funcionario municipal: Eduardo Terrazas, ahora ex titular del IMPLAN. Trasciende que este movimiento respondería más a su desempeño en su cargo anterior —como gerente general del SIMAS— que a su labor reciente al frente del instituto.
Esta no será la única baja de la semana. También se anticipan cambios en la dirección de la Junta Municipal de Reclutamiento, hasta ahora a cargo de Gerardo Viesca. Tampoco serán los últimos: el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, ha señalado que hay una evaluación permanente del gabinete para asegurar que los funcionarios devenguen su sueldo.
Que sobre la avenida Juárez, entre las calles Ramos Arizpe y Múzquiz —en pleno centro de Torreón—, opera un establecimiento nocturno como after con el conocimiento de Inspección y Verificación. El problema no es solo la tolerancia, sino que la venta de alcohol se extiende con holgura más allá del límite legal de las dos de la mañana, manteniéndose la fiesta en ocasiones hasta las cinco de la mañana. Surge la duda: ¿el silencio de los inspectores es un simple trato preferencial entre amigos o responde a otros intereses?
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