Que para la militancia de los diversos partidos políticos de Hidalgo y Coahuila resultó reconfortante saber que el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó en manos del INE y no de la Secretaría de Salud el tema de las votaciones en Hidalgo y Coahuila.
Amlo, durante la mañanera, señaló que los tiempos en que el presidente, la Secretaría de Gobernación o cualquier otro organismo dictaminaban en torno a las elecciones se terminaron. Y el INE determinó que este proceso de renovación del Congreso del Estado para Coahuila se verificará el 18 de octubre con una serie de acciones para evitar la propagación del covid-19. Cincuenta personas máximo en mitines y con cubrebocas todos.
Se estima que la campaña se dirija a las redes sociales con la prohibición de golpeteos. Lo dijeron los representantes de Facebook. El reto es innovar también en las campañas. ¿Quién ganará en ese aspecto?
Que ayer al menos dos funcionarios ligados con Matamoros resultaron positivos a covid-19. Uno de ellos contraviniendo las acciones de sana distancia y uso de cubrebocas; el otro, a pesar de las múltiples medidas de higiene y contención. Lo cierto es que el virus está afectando a todo mundo, en especial a quienes por su trabajo deben mantenerse en la calle o realizar un método híbrido en su actividad profesional.
Que en redes sociales circuló la versión del sacerdote que supliría al obispo de Saltillo Raúl Vera, quien, por su parte, deberá retirarse del cargo por su edad. Sin embargo, del Episcopado Mexicano señalaron: Cuando se realiza un nombramiento de obispo se da a conocer por el Vaticano a través de la Nunciatura Apostólica y lo publica la Conferencia del Episcopado Mexicano al mismo tiempo que la Santa Sede en su página web. Fuera de esto nada es oficial. Quién publicó el dato lo hizo a título personal, aunque cuando el “río suena es porque agua lleva”. A saber.
Que a la Dirección de Catastro en Matamoros ya la apodan “catástrofe” y todo porque su titular Alejandro Valdés se niega a respaldar a los adquirientes de vivienda que ganan menos de cuatro salarios mínimos como lo hacen autoridades de Torreón, Gómez Palacio o Lerdo. Al parecer el funcionario se siente más poderoso que el propio alcalde y es quien ahuyentó una inversión importante para el municipio por carecer de visión. Son los “servidores públicos” que lejos de auxiliar a la primera autoridad, le hacen sombra. “No me ayudes compadre”. Para quienes conocen a Horacio Piña aseguran que este personaje es de los que deben irse de la administración o de lo contrario seguirán perjudicando.
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