Que vaya terremoto político armó ayer el presidente nacional del PAN, Jorge Romero, cuando dijo que “por lo pronto”, su partido va solo por la gubernatura en Nuevo León, sin el PRI. Durante el día intentaron matizar la declaración y por la noche armaron un evento deportivo para que el líder panista se reuniera con Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, y casi, casi el candidato en 2027 por el tricolor. En política lo que se dice entre líneas importa mucho, de ahí que el espaldarazo “al gobierno de Adrián”, deja claro muchas cosas. Al buen entendedor.
Que a todo esto, desde el PRI tomaron el asunto con filosofía y en lugar de ver el vaso medio vacío, optaron por quedarse con una percepción positiva. El tiempo que pasaron juntos Jorge Romero y Adrián de la Garza fue para los priistas una señal inequívoca de que la puerta no está cerrada, ni del alcalde de Monterrey con el PAN ni de éstos con el edil tricolor. Resulta evidente que la expectativa es que el escenario nacional entre ambos partidos no tiene que ser la suerte que corran en Nuevo León.
Que cómo andarán los tiempos políticos que ayer el Gobierno estatal se reunió con el presidente de la Mesa de Coordinación Metropolitana para ver el espinoso tema de la ley en la materia pendiente…y acabaron sin acuerdos. El alcalde Andrés Mijes se apersonó en Palacio de Gobierno para abordar el tema con el secretario de Movilidad, Hernán Villarreal, a quien le externó la urgencia de ya sacar esa legislación que se presentó desde octubre y es fecha que no se puede siquiera enviar al Congreso. La apuesta de los municipios es clara y la puntualizó el edil de Escobedo: “buscamos coordinación, no subordinación”. Falta que les hagan caso.
Que una cosa es el pleito entre los generales y otro el que involucra a la tropa, y atendiendo a esta lógica, ayer nuevamente se la hicieron cardiaca con su salario a los empleados de Poderes y organismos. Por segundo mes consecutivo se retrasó el pago de sueldos, y una vez que el asunto trascendió, luego, luego apareció el depósito por 428 millones de pesos que calmó las aguas. Queda claro que arriba los jefes traen bronca desde hace tiempo, pero eso de cobrársela con los trabajadores, está provocando que los ánimos se enciendan cada vez más.