Que el gobierno de Chihuahua se fue con el librito y le echó la culpa a su director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera, muerto junto con un colaborador y dos estadunidenses, de acordar una “colaboración extraoficial” con quienes hoy sabemos eran agentes de la CIA, además de confirmar que eran cuatro y deslindar de todo al Ejército. Con este escenario cuadrado, el teatrito del fiscal César Jáuregui de que los policías locales dieron aventón a los norteamericanos se vino abajo y anoche lo renunciaron.
Que Audias Flores Silva, conocido como El Jardinero y a quien los cuerpos del orden veían como sucesor de El Mencho, quiso reponer el intento de escape de Sadam Husein, pero igual se quedó a medias en el drenaje cuando fue sorprendido por la Marina en un rancho que combina comodidad, autosuficiencia y aislamiento, en la zona serrana de La Yesca, Nayarit, a varios kilómetros de cualquier núcleo urbano, contando, a juzgar por imágenes de dron, con una caballeriza y un jaripeo.
Que por cierto, el gobierno de Nayarit se hizo bolas después de la captura de El Jardinero, pues la Secretaría de Seguridad hizo un llamado a la población a resguardarse en casa, pues se conoció de violencia en Tecuala y Ahuacatlán en represalia por la aprehensión, pero por la noche el gobernador Miguel Ángel Navarro la contradijo con el mensaje de que la entidad “se encuentra en una dinámica normal”, así como las carreteras y la actividad educativa, social y económica.
Que el director del Issste, Martí Batres, participó en la inauguración de la Semana de Seguridad Social en la Cámara de Diputados, pero, al finalizar el acto, se aseguró de no cruzar palabra con los reporteros (el personal de Resguardo acordonó un pasillo y las inmediaciones del elevador para abrirle paso) y evadió las preguntas sobre la resolución de la Corte, propuesta por su hermana Lenia, para dejar sin efecto el cobro de 5 mil 800 millones de pesos por predial y agua que el gobierno de Ciudad de México reclama al instituto. Cosa de tener palancas.