Que el líder de Morena en Guerrero, Jacinto González, y el delegado nacional en tierra, Irugami Perea, ya sacaron de su bolsa el curita con el que tratarán de atajar las protestas de Abelina López, Aidé Ibarez, Guadalupe Eguiluz, Rubén Cayetano, Javier Saldaña y los que se acumulen por la designación de Beatriz Mojica como futura candidata a gobernadora, con la programación de un mensaje hoy titulado “ejemplo de unidad”, consistente en compartir las próximas acciones para fortalecer organización y trabajo territorial en el estado. Por cierto, inconforme con las encuestas, la cúpula del PT anunció que se baja de los anuncios de coordinadores estatales.
Que a propósito de los destapes morenistas, quién sabe si para bien o para mal, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, fue la primera en comunicarse con la aspirante a sucederla, Julieta Ramírez, apenas acabando su conferencia a medios donde fue presentada por las dirigentes Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. Hay que recordar que la primera está envuelta en una controversia derivada de audios y se quedó sin visa, mientras que la segunda fue señalada de ser “colaboradora” de Estados Unidos.
Que en su discurso previo al desfile del 16 de septiembre, el secretario de Marina, Raymundo Morales, expuso que atrás de las nuevas tecnologías siempre debe estar un ser humano, tema que resalta ahora que se debate en la Organización de Naciones Unidas el uso de armas autónomas y cuando los gigantes tecnológicos cierran filas para ralentizar el avance de la inteligencia artificial, con la oposición, por supuesto, de Donald Trump.
Que el cónsul de México en Italia, Felipe Correa, confirmó que está al tanto y en seguimiento del caso de los dos mexicanos pillados el 28 de agosto en el aeropuerto de Roma-Fiumicino en posesión de 17 kilos de metanfetamina en cristales, después de un vuelo que salió de Monterrey e hizo escala en Ciudad de México antes de cruzar el Atlántico. Un comandante de la Guardia Financiera confirmó que el hombre de 27 y la mujer de 29 años están recluidos en la cárcel de Civitavecchia.