Que la rectora de la BUAP, Lilia Cedillo Ramírez, inauguró al interior de Ciudad Universitaria la Avenida de Campeones. En el acto, destacó el compromiso y disciplina que los atletas universitarios tienen con el deporte y sus estudios. En las rejas de este paseo cuelgan 47 carteles con las fotos de los medallistas que destacaron en los principales eventos deportivos del país.
Que van a salir chispas en la Secretaría de Movilidad y Transporte de Puebla, donde, como parte del reacomodo y actualización del transporte público en la capital y zona metropolitana, algunas líneas cambiarán de nombre y colores. Concesionarios de las rutas 19 y 38A ya advirtieron del cambio a sus usuarios; el problema es que usarán números que ya portan otros servicios, algo que, sin duda, hará más complicada la vida de los pasajeros. Por ahora, la 19 pasa a ser la 038, mientras que la 38A se convierte en la 061. Vaya lío.
Que si no conoce el número, es preferible no contestar. En los últimos días, los poblanos comenzaron a recibir llamadas para entregarles supuestos paquetes que provienen de diferentes partes del país o tiendas departamentales. Los extorsionadores piden una supuesta confirmación para entregar el paquete-regalo, que en realidad es el código para que WhatsApp migre a otro equipo celular y comiencen a solicitar dinero a amigos o familiares, o cuando menos cobrar una recompensa a cambio de regresar el control de la cuenta.
Que el secretario de Seguridad Pública en el estado, Francisco Sánchez González, trajo a la mesa un tema que se creía olvidado: los grupos criminales ven en Puebla un santuario donde refugiarse. Y es que el nivel de vida y la paz social que prevalecen parecen hacer de la entidad un lugar seguro donde no sólo resguardarse de la autoridad, sino de sus propios enemigos. Basta hacer un recuento para recordar que entre nuestros vecinos estuvieron El Señor de las Lanchas, Benjamín Arellano Félix; El Grande, Sergio Villarreal Barragán; El Pelacas, Daniel Fernández Domínguez; El Ray, Raymundo Castro Salgado, y ahora El Amarillo, Govén Ulisses N., quien vivía muy tranquilo en Lomas de Angelópolis.