Que en Volkswagen de México la tensión por la revisión del contrato colectivo de trabajo ya escaló hasta los escritorios. La armadora decidió cancelar el home office a su personal administrativo, que ya estaba pactado para este 17 de septiembre, como consecuencia directa de la prórroga de huelga acordada con el sindicato. Con un estira y afloja que roza los tres meses y sin humo blanco a la vista, en las instalaciones de la firma alemana en Cuautlancingo las cosas se ponen complicadas y los ejecutivos tienen que pagar los platos rotos.
Que en el Congreso local buscan cómo blindar la entidad y preparan una reforma a la Ley de Seguridad Pública, el objetivo es fijar un piso salarial digno y esquemas de progresividad para los agentes. La intención sobre el papel suena impecable: dignificar la carrera policial, reducir la tentación del crimen y frenar la rotación en las corporaciones estatales y municipales. Falta ver si llegan los recursos, si no todo se queda en diplomacia; ya lo reza el refrán: cariño que no se refleja en el presupuesto: no es cariño.
Que en el PRI de Tehuacán todo cae, menos el optimismo, aunque la realidad les pegue de frente. En pleno festejo patrio con liderazgos y militancia, el dirigente local Silverio Alatriste abrió los brazos a los arrepentidos y anunció que el tricolor —o lo que queda de él— recibe a todos los que migraron a otras fuerzas. Con ocho años al hilo fuera de la alcaldía, habrá que ver si alguien responde al llamado a rescatar los escombros del partido en el segundo municipio más importante del estado.
Que en la noche del Grito en el Palacio Municipal, a las diputadas locales Nayeli Salvatori y Graciela Palomares les tocó probar el amargo sabor de la ley del hielo, cuentan que ningún funcionario estatal o municipal se detuvo a platicar con ellas más de lo necesario.
Que minutos antes de que el gobernador Alejandro Armenta encabezara la ceremonia, ambas prefirieron poner pies en polvorosa al notar la situación. Para curarse en salud, optaron por salir a tomarse fotos con los ciudadanos y así pasar el trago amargo.