Los recientes casos de corrupción que se investigan al interior de la Secretaría de Educación estatal no pueden quedar impunes.
Los 24, 32, 40, 50… o un solo caso que se hubiese denunciado y comprobado de que hubo venta de plazas o bien la creación de las mismas para obtener dinero público, más allá de lo escandaloso que es, resulta una prueba más de las cosas que se hacen en la administración pública por parte de algunos servidores que no tienen vocación de servicio.
La Secretaría de Educación no es la única dependencia donde se han detectado plazas donde se cobra, pero no se trabaja. Probablemente las hay en otras.
Que esta investigación en la que se conoció cómo se falsea información para luego obtener un beneficio del erario podría ser apenas la punta del iceberg.
Seguramente quienes hacen tráfico de influencias en otras dependencias, y que han percibido lo que está pasando, quizá ya están tratando de borrar evidencias o ya hicieron maletas y se fueron con todo el dinero que les redituó el negocio.
No es un asunto menor y mucho menos un caso aislado este modus operandi, ha existido desde siempre, hace muchos sexenios y, como lo dije, pueden ser 24 o un solo caso, pero al final de cuentas el daño el erario no solo se debe medir por la cantidad de dinero, sino también por la cantidad de acciones de corrupción que se cometen.
Ya hay detenidos, otros que están prófugos de la justicia, y hay quienes lograron sacar un amparo para no estar tras las rejas, pero se debe investigar. La limpia para acabar con esas acciones corruptas debe de continuar y que no sean estos ejemplos sólo para justificar que se está combatiendo la corrupción y la situación se siga tolerando en otras dependencias
Que la investigación y las acciones sean parejas, que haya realmente voluntad para erradicar estas prácticas que atentan contra el funcionamiento del servicio público. Que realmente se actúe en consecuencia y que quienes están al frente de las dependencias y áreas de toma de decisión sean personas con vocación de servicio, y no de servirse, como estos 24 ex funcionarios de marras.
Que las autoridades actúen con firmeza y pulcritud y la administración pública cumpla con su función de atender a la población.
Es el momento de acabar con los fantasmas y dar paso a la acción pública de un gobierno que merece la población del Estado de México. Es lo justo ¿no cree usted?