Recién comenzó en Pachuca, Mineral de la Reforma y algunos municipios que comprenden la zona metropolitana de la capital de Hidalgo y el Valle de Tulancingo un enorme descontento en contra de quien se constituyó por muchos años como el principal proveedor de servicio de televisión privada por cable.
Me refiero a la empresa Cablecom que primero fue Megacable antes de ser comprada por Televisa y ahora pasa a ser Izzi como en muchas partes del país.
La situación en Hidalgo es simple: a los clientes (que son en teoría los que mantienen viva a la empresa) se les dejó hasta el final en las consideraciones sobre si querían cambiarse o permanecer o migrar o hacer lo que sea, pero bajo consenso de partes.
En el mejor de los casos, se envió un boletín impreso a los buzones de domicilios informando lo que se veía venir. El cambio en la empresa proveedora de televisión por cable en Pachuca y Tulancingo, no es grave si se ve en términos legales o con la Ley de Telecomunicaciones en la mano; lo que aquí pasa es que no hubo sensibilidad del proveedor a sus clientes. Como si se trataran de simples paga mensualidades y sin pensar en las necesidades del usuario, se levantan, se retiran con ganancias y le dejan todo a otra empresa a otra denominación, a otro cuento con otras reglas a la que no se indujo al cliente con anticipación.
Para verlo fríamente hay que revisar qué ha pasado con Izzi -sin afán de enjuiciar a nadie-.
El 31 de octubre de 2014 la marca comercial de Cablevisión deja de operar dando paso a una nueva marca: Izzi.
Izzi en su primer mes benefició al mercado, pues entre noviembre y diciembre de 2014, Megacable disminuyó sus precios en 15 por ciento e incluyó la larga distancia nacional.
Posteriormente, en el primer bimestre de 2015 Telmex, agregó minutos ilimitados de larga distancia nacional en sus paquetes, y entre marzo y abril del mismo año Totalplay incrementó velocidades y redujo sus precios.
Es decir Izzi mejoró las condiciones del mercado de televisión por cable porque tenía que competir con muchos monopolios.
En ciudades como Pachuca, la situación es diferente ya que no hay otro competidor. A pesar de haber un menú variado para elegir proveedor de televisión por cable, la gente estaba casada con Cablecom. Se convirtió por excelencia en una empresa con identidad local y que muchos consideraban de las mejores en Hidalgo.
En Guadalajara, por ejemplo, cuando llega Izzi en 2015, la compañía recibió varias quejas ante Profeco por fallas en la red de Internet, cobros sorpresa y falta de información oportuna en general a sus clientes. Lo anterior al ser una ciudad en la que no competiría realmente con monopolios como en la Ciudad de México.
Veremos cómo les va en Hidalgo tomando en cuenta que la delegación federal de Profeco ya conoce del asunto y se ha mostrado abierta a atender todas y cada una de las demandas o quejas al respecto.
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