Una de las primeras opciones que se pensó para solucionar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en la década de 1990 fue la de construir una terminal en el estado de Hidalgo.
El sobrecupo en vuelos y usuarios a finales del siglo provocó que el gobierno federal en ese entonces viera la posibilidad de contar con espacios para la aviación comercial alternos al de la capital del país. Por su cercanía, Hidalgo y Estado de México eran las propuestas más viables.
La de la entidad mexiquense, por participación política y empresarial, fue la que más atrajo a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que en 2005 inauguró el Aeropuerto Adolfo López Mateos de Toluca, mismo que a la fecha se mantiene pero que nunca solucionó el tráfico aéreo y de usuarios de la Ciudad de México.
En ese mismo año, un hidalguense, el gobernador Manuel Ángel Núñez Soto, presentó el proyecto Aerópolis en el Valle de Tizayuca donde se planteó un aeropuerto internacional para la zona metropolitana, la instalación de 250 empresas y la generación de 300 mil nuevos empleos, además de la edificación de una gran y moderna ciudad para más de un millón de habitantes.
A la fecha nada se hizo como se planeó: ni Toluca solucionó la saturación, ni se hizo nada en Hidalgo, estado que a la fecha sigue esperando detonar desarrollo económico e inversión en la franja con Edomex.
El director del Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados para la Aviación de la Corporación Mitre, Bernardo Lisker, habló hace no mucho sobre la opción de Tizayuca y la construcción de un aeropuerto, en donde mencionó que no se eligió dicho lugar debido a que los terrenos nos contaban con las dimensiones suficientes para poder instalar un complejo como el de una nueva terminal de servicio y carga. Además de que por las condiciones de crecimiento urbano, éste serviría solo por un tiempo de operación de 15 años.
En 2012, la SCT secundó la versión empresarial al considerar que las operaciones aéreas del espacio en Tizayuca habrían sido un obstáculo con las de la Ciudad de México. Y por eso, así de sencillo, se decidió no hacerlo.
En ese mismo año, en plena campaña y contienda por la elección presidencial, el entonces candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, prometió que de ganar la votación construiría un aeropuerto internacional en Tizayuca con capacidad para transportar a 40 millones de pasajeros anualmente.
Nada de lo anterior ha ocurrido y ahora estamos de frente a una nueva posibilidad. La de que Hidalgo tenga un aeropuerto a menos de una hora de distancia en las inmediaciones de la base militar de Santa Lucía en el Estado de México. Esperemos que así sea.
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