La autonomía de la UANL fue un proceso largo, iniciado oficialmente en 1967 y culminado en 1972. En el año de 1969 comenzó, de manera directa, la lucha por la autonomía, encabezada por estudiantes y apoyada por los profesores y el personal administrativo.
Quienes participamos fuimos inspirados por los estudiantes de Córdoba, Argentina, que el 21 de junio de 1918 publicaron el documento La Reforma Universitaria: el Manifiesto Liminar, redactado por Deodoro Roca y dirigido a los hombres libres de Sudamérica.
“Las universidades -dice el documento Liminar- han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún-, el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara”.
Sus demandas, que hicimos nuestras los estudiantes y profesores de la hoy UANL, fueron: autonomía universitaria y participación estudiantil en su gobierno; docencia y libertad de cátedra; concursos para acceder a las cátedras; periodicidad de los cargos docentes; investigación científica; extensión universitaria y, sobre todo, compromiso de la Universidad con la sociedad.
Un hecho que incentivó la lucha por la autonomía fue la crisis económica en 1968. El gobernador Eduardo A. Elizondo declaró a los medios que el Estado no estaba en condiciones de asignar un centavo más a la Universidad; posteriormente, en marzo de 1968, presentó al Congreso del Estado un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León de 1943.
En esta reforma se estableció que el Consejo Universitario elegiría al rector, y que los directores de escuelas y facultades serían designados por las respectivas juntas directivas, retirando al Ejecutivo estatal esa facultad. Asimismo, se establecieron mecanismos de préstamo para estudiantes que no pudieran pagar sus estudios, con la posibilidad de cubrirlos después de concluir la carrera y comenzar a trabajar.
El problema que quiero discutir es que autonomía no implica necesariamente democracia interna. Importa saber quién gobierna realmente la UANL y mediante qué mecanismos.