El juicio de Jesús de Nazaret

Ciudad de México /

En la tradición oral judeocristiana –única fuente de verificación de la verdad, fundada en la fe religiosa–, el juicio de Jesús de Nazaret fue un juicio arbitrario, injusto y perverso, motivado por el temor y el odio. El Sanedrín, alto tribunal de los judíos en materia religiosa y política integrado por un grupo de poderosos ancianos, se sintió atemorizado ante el poder del discurso de Jesús, centrado en una idea de justicia fundada en el amor; y el temor, cuando no se puede controlar por el miedo a perder el poder, puede generar odio.

Jesús fue sentenciado a muerte por el Sanedrín sin haber cometido ningún delito; pero, como los juicios de la Santa Inquisición durante la Edad Media, a los sacerdotes que integraban el Sanedrín no les estaba permitido mancharse las manos de sangre, su jurisdicción era solo religiosa.

Así que, después de que Jesús anduvo de Herodes a Pilatos sin que ninguno de los dos le encontrara delito alguno que lo hiciera merecedor de la crucifixión, fue la autoridad civilla que ejecutó su sentencia. Este hecho prueba que no era el poder romano el que se sentía amenazado por las prédicas de Jesús, sino únicamente el arcaico y corrupto poder eclesial judío de ese entonces.

En el interrogatorio que hizo Pilato a Jesús, el gobernador romano dice: “–¿Así que tú eres rey?” El nazareno responde: “Tú lo has dicho. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. El gobernador romano pregunta entonces: “–¿Qué es la verdad?”.

No responde a esta pregunta. Es obvio que su misión no era la búsqueda de la verdad del cosmos, ni del microcosmos, ni de las verdades de las cosas que tiene su asiento en la tierra; sino más bien hacer reflexionar sobre el valor de una verdad divina ligada a un sentimiento de justicia, motivado por el amor.

En este sentido el cristianismo primitivo nació siendo un movimiento revolucionario porque, contrario al Mesías esperado por los judíos: un guerrero, o por lo menos un político que los liberara de Roma, su revolución fue la del amor y el perdón.

Efrén Vázquez Esquivel


  • Efrén Vázquez Esquivel
  • efren23@hotmail.com
  • El autor es director científico de la Academia Mexicana de Metodología Jurídica y Enseñanza del Derecho, AC.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite