A todo Trump le llega su Bunny

Ciudad de México /

Trump, nuevamente, —y como era de esperarse—, se lanzó contra Bad Bunny. Y, en esta ocasión, no hay duda del ganador.

Mientras el hombre más poderoso del planeta escribía su crítica y calificaba el show del Súper Bowl LX como “terrible, uno de los peores, con bailes repugnantes, al que no se le entiende ni una palabra y una afrenta a la ‘grandeza de América’”, Benito Antonio Martínez Ocasio “la rompía”.

Entre otros, el espectáculo rompió récord de audiencia, con más de 135.5 millones de personas, indican. Superó al del año pasado de Kendrick Lamar. Las redes ardieron entre los elogios y los vituperios. Otras empresas confirmaron que se trató del medio tiempo con mayor número de espectadores e impacto.

Y es que, el mensaje llegó en el momento oportuno, en el lugar adecuado.

El llamado terso (algunos aseveran que simplón y otros que genial) a la unidad, la inclusión, el orgullo y la diversidad pegó con todo: “Lo único más poderoso que el odio es el amor” y de ahí en adelante.

Más allá de los múltiples simbolismos que fueron consignados en redes y medios, quedó claro el contraste: poder suave frente a una fuerza cuasi absoluta.

Entre los muchísimos instantes y fotografías que dejó, está la imagen de un hombre que sabe de futbol americano, que conoce sus entrañas y al que veo desde hace décadas informando desde la cancha.

Luego de cubrir más de 30 Súper Bowls, John Sutcliffe reportó con la voz entrecortada, emocionado, conmovido, haciendo pausas para tomar aire y continuar:

“Como mexicoamericano, la verdad fue muy emotivo. El mensaje que mandó Bunny —te guste o no su música—, con amor, con cultura, con cariño, en un mundo que, de repente, parece que todos se están peleando… también se vale hoy… se vale tener una lágrima en el ojo y sentirte orgulloso de que Benito le cantó en español a la fiesta más importante de los americanos”.

Podrá la FIFA entregarle premios al todopoderoso presidente republicano. Podrá María Corina Machado regalarle, —simbólica y estratégicamente—, su Premio Nobel de la Paz. Podrá el dueño del Washington Post intentar congraciarse con el mandatario y darle la espalda a cientos de sus periodistas. Podrán muchos arrodillarse…

Podrán tener ahora la silla, las armas y el dinero, pero el futuro no les pertenece.

Aquí entre nos

Como decía aquella frase de mi entrañable CNI Canal 40: “Nada es para siempre”.


  • Elisa Alanís
  • Periodista. Máster en Análisis Político y Medios de Información. Escribo #RazonesyPasiones en @Milenio. Conduzco #ElisaEnMilenio
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite