Caro Quintero y la 'bloodhound' de los 20 millones

Ciudad de México /

La realidad es mucho más compleja que los intentos del gobierno de simplificarla, trivializarla o, de plano, caricaturizarla.

En las primeras horas, luego de la detención del narcotraficante Rafael Caro Quintero, los voceros privilegiaron la difusión de la historia de la perrita Max que, según nos cuentan, olfateó y encontró en la blindada maleza del Triángulo Dorado (llamado por AMLO el Triángulo de la Gente Buena), en lo más profundo de la cuna del narco, a uno de los hombres más buscados por el asesinato del agente norteamericano Enrique Kiki Camarena.

Mientras esto ocurría, pasaron horas sin que dieran más información sobre el desplome del helicóptero donde murieron elementos que participaron en la captura del sinaloense, fundador del cártel de Guadalajara.

Ese mismo día, la administración americana mandó felicitaciones. Circuló también el memorándum interno de la DEA, donde indicó que su equipo trabajó con las autoridades mexicanas para lograr el arresto y lamentó “la trágica muerte de 14 marinos, quienes perdieron la vida sirviendo a su país”.

Todo esto unos días después del encuentro de Andrés Manuel con Kamala Harris y Joe Biden. Y llegó la mañanera. Ahí, López Obrador expresó que nada tuvo que ver su visita a la Casa Blanca. Señaló que un presidente de México no puede ir a tratar con el de otro país “el asunto de un presunto delincuente”.

Como si Caro Quintero fuera un reverendo desconocido. Como si no apareciera en la lista de los más buscados. Como si no urgiera la colaboración para enfrentar las redes locales que operan en EU y el mundo. Como si no existiera un comunicado donde los dos gobiernos se comprometen a combatir, de manera conjunta, el crimen transnacional. Como si en el caso del homicidio de Camarena no estuvieran mencionados funcionarios, incluyendo su actual subalterno Manuel Bartlett.

También dijo que no sabía exactamente sobre las actividades del capo —por el cual, por cierto, se ofrece una recompensa de 20 millones de dólares—. Recalcó que la aprehensión fue una labor de inteligencia de la FGR y la Semar para que no se perdieran vidas humanas (como si 14 no contaran). Y aseguró que la DEA no tuvo injerencia ni dio información. ¿Ustedes le creen?

Aquí entre nos

Bueno, hay que darle el beneficio de la duda. Tal vez no fue Biden. Quizá no fue la DEA… Fue Kamala Harris.

Elisa Alanís

@elisaalanis

Facebook: Elisa-Alanís-Zurutuza


  • Elisa Alanís
  • Periodista. Máster en Análisis Político y Medios de Información. Escribo #RazonesyPasiones en @Milenio. Conduzco #ElisaEnMilenio
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