Gertz maltrata a reporteros y apapacha a Lozoya

Ciudad de México /

España no reportó que Emilio Lozoya padeciera enfermedad alguna. El detenido, tampoco manifestó problemas de salud en territorio madrileño. No le hubieran permitido trasladarse.

Pero como el hubiera no existe, la anemia lo atacó durante el vuelo y se manifestó de lleno y, convenientemente, en suelo mexicano. La Fiscalía General de la República estaba lista. No para conducirlo a su celda, sino, en términos aeroportuarios, para despistar a la prensa.

Engañó a los periodistas con un montaje. Los medios siguieron a otra persona hasta el Reclusorio Norte. Rudeza innecesaria para los reporteros, suavidad extraordinaria para Lozoya.

La FGR llevó en helicóptero al imputado desde el hangar hasta el hospital privado Ángeles del Pedregal.

La bienvenida que Gertz Manero le dio va más allá de un debido proceso y el respeto a los derechos humanos (ambas acciones correctas, por supuesto). El trato que le otorgó es de otro tipo, es uno vip. Inexplicable para cualquier otra persona que no tenga los contactos, el dinero, las amistades y las redes que posee este acusado.

Ya lo hubiera deseado Rosario Robles, por ejemplo. O cualquier ciudadano. Emilio, de entrada, la libró. El tema es, ¿a quién o quiénes culpará?

El quehacer de la FGR y del Poder Judicial debe transparentarse. El ex director de Pemex señalará a miembros de la clase política de ayer y hoy. Incluyendo, probablemente, a ex presidentes de la República.

Porque para montajes, apapachos y acuerdos en lo oscurito mejor que a los Duartes, Lozoyas, Zerones, y compañía los juzguen en el extranjero como a los Chapos, Veytias y Genaros García Luna.

Aquí entre nos

Son demasiadas muertes por covid-19 las que el gobierno mexicano ha reconocido. Puso a temprana hora fin a la Jornada Nacional de Sana Distancia. Negó proteger a los demás con el simple, sencillo y generoso ejemplo del uso de cubrebocas. Se rehusó a presentar iniciativas para un ingreso de emergencia que permitiera a los más vulnerables resistir el encierro. Justificó las pocas pruebas con las que confirmó sus casos registrados. Y ante las fallas, apuntó, con la fuerza propagandística que el poder le confiere, hacia el otro. El daño está hecho. 


@elisaalanis

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  • Elisa Alanís
  • Periodista. Máster en Análisis Político y Medios de Información. Escribo #RazonesyPasiones en @Milenio. Conduzco #ElisaEnMilenio
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