Por su cercanía con López Obrador se contaron sus triunfos y, por la misma razón, se irán configurando sus derrotas.
Aunque dicen que algunos siempre caen parados, con los políticos, más que suerte y/o capacidad, juegan los contubernios y pactos turbios (basta ver la designación de embajadores, por ejemplo).
En el caso de Adán Augusto López —aunque están presentes los arreglos y el fin de semana cayó sobre una red de protección, pues continúa con fuero—, los tiempos juegan en su contra.
Ahora es el momento Trump-Claudia y en la actualidad la información sobre narcofuncionarios y/o pillos con poder fluye más rápido.
El asunto del otrora coordinador de los senadores de Morena adquiere una dimensión especial. Y es que los pasos de Adán Augusto están marcados por el obradorismo.
No se entiende al primero sin el segundo. Se dicen “hermanos”. Es operador. Tienen demasiadas andanzas juntos. Es decir, lo importante de Adán es Andrés.
Y ahí la situación se complica y se pone interesante a la vez.
Resulta que ambos tienen vínculos que se siguen revelando. Los desvíos, los contratos, los esquemas fantasma, la formación de La Barredora (parte del CJNG) continúan alimentando los escándalos, los trabajos periodísticos y los expedientes, nacionales e internacionales.
¿Surtirá efecto el intento de limitar la existencia del grupo criminal del sureste al ex secretario de Seguridad Hernán Bermúdez Requena?
Porque quien sigue en la cadena de mando es Adán Augusto y después Andrés Manuel.
¿Hasta dónde la llamada 4T detendrá las pesquisas?
¿Las negociaciones con la administración estadunidense llegarán hasta Adán para no tocar al ex presidente? ¿O se conformarán con la entrega de los chicarcas, chómpiras, ratones y uno que otro burócrata?
A corto plazo, el destino de los López, como el de todos los demás, está en manos de la hoy poderosa mandataria Claudia Sheinbaum.
En lo externo, con todas las presiones y capoteadas mañaneras, ella es quien sostiene el diálogo y la buena relación con Donald. En lo doméstico ya tiene, también, a la Fiscalía General de la República.
A largo plazo, su suerte dependerá de investigaciones judiciales, pues el gobierno de AMLO está lejos de ser olvidado.
Aquí entre nos
No tuvieron “llenadera”. Robaron más. Engañaron más. Traicionaron más. Se coludieron más… y sus relaciones con dictaduras, más el atracón de huachicol fiscal, serán los hilos más delgados.