La política del absurdo

Ciudad de México /

Ya comenzó la explicación, justificación y condena del ser aspiracional. Inició como detonante del absurdo, del señalamiento desde Palacio que mira hacia abajo y desprecia al otro por el simple hecho de serlo, sin mayores argumentos que los estereotipos, el prejuicio y la ignorancia.

Ahora tocó a las clases medias. Esas que, por lo pronto, no están en los intereses de gobierno ni de negocios. Las que en la resentida percepción del mandatario no dan lo suficiente, en votos o dinero.

Los dichos son tan estruendosos y constantes que distraen de los hechos o deshechos de un país que sigue corrupto e impune. Forman parte de demagogias que construyen realidades para justificar irresponsabilidades.

Por ejemplo, en los próximos días gastaremos en una consulta lo suficientemente vaga para que quepa la pregunta que quiso el provocador de ministros y cuya respuesta, obvia, se pueda interpretar a modo. Y a otra, más reciente, convocada por el juez (presidente) y parte.

En la carta dirigida a sus colegas ministros para que decidan si extienden su mandato, Arturo Zaldívar indicó que: “dicho precepto ha sido altamente cuestionado, pues se ha señalado que puede ser violatorio de los artículos 97 y 100 de la Constitución General”.

¿“Puede ser”? ¿De verdad no hay alguien en el camino (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) que se haga responsable de la violación a la Constitución?

¿Es necesario que este caso, como tantos, llegue hasta el máximo tribunal para defender lo que juraron desde las curules, escaños y plenos?

¿Es en serio que Zaldívar respeta tanto el debido proceso que guarda silencio ante lo evidente?

Vivimos la política del absurdo, de la falta de vergüenza. O como diría Ugo Pipitone: “Hemos perdido (y no solo la clase política) aquellos frenos inhibitorios que evitaban en el pasado que cualquiera soltara con la máxima tranquilidad las estupideces más vergonzosas con el aire de estar leyendo las tablas mosaicas de la ley”.

Aquí entre nos

¿Qué de “se cayó un tramo de la Línea 12”, construida apenas hace unos años, no entienden Marcelo, Miguel Ángel y Claudia? ¿Qué del colapso del Metro, que mató a 26 personas, no dimensionan? La politiquería está de más: si filtran o no filtran; si se golpean entre ellos o no. Las tres administraciones deberán rendir cuentas. Algunas con culpabilidades penales. Otras, con responsabilidades administrativas y consecuencias políticas.

@elisaalanis

Facebook: Elisa-Alanís-Zurutuza


  • Elisa Alanís
  • Periodista. Máster en Análisis Político y Medios de Información. Escribo #RazonesyPasiones en @Milenio. Conduzco #ElisaEnMilenio
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