Tiene razón la Presidenta cuando indica que un gran porcentaje de las armas que llegan a manos de cárteles proviene de Estados Unidos.
Es una reacción recurrente de las autoridades frente a los cuestionamientos que hace la administración norteamericana —también con razón— por el gran poder que tienen y ejercen los grupos criminales.
“México es el epicentro de la violencia en América Latina”, declaró Donald el fin de semana.
La respuesta mañanera ayuda a la imagen de la doctora Sheinbaum. Qué mejor que una mujer plante cara a Trump. Para la porra, los votos y la popularidad, está bien. Sin embargo, el problema es más complejo.
Pues, si las armas proceden de EU, ¿quiénes permiten su ingreso y su distribución a lo largo y ancho de la República? ¿Quiénes las importan? ¿Quiénes las entregan a los narcos?
Con sus reformas constitucionales, López Obrador le dio las llaves del territorio a las fuerzas armadas. Les regaló el picaporte para enfrentar a las mafias o para coludirse.
Los militares son los encargados de vigilar y controlar lo que entra, circula y sale de México.
Integrantes castrenses —que tienen la encomienda de la seguridad pública— están trabajando con o para los capos. Les están dando los instrumentos con los que atacan y someten.
A Trump le tiene sin cuidado lo que suceda de este lado de la frontera. Él vela por sus intereses: sumar dinero y restar flujo de fentanilo.
¿Qué hará la comandanta suprema de las fuerzas armadas con lo más urgente para nuestro país?
Porque no solo es el trasiego. Los cárteles y sus células extorsionan a empresarios, lavan dinero, trafican adolescentes, prostituyen a la niñez, dirigen gobiernos, desplazan comunidades, reclutan, esclavizan, torturan, desaparecen y matan a la juventud.
De eso estamos hablando cuando señalamos a “narcopolíticos”, con traje o con uniforme.
Claudia Sheinbaum debe llamar a cuentas a los traidores.
A esos que suministran armamento a la delincuencia organizada: ese arsenal con el que asesinan a la población y a sus propios compañeros de la Defensa, Marina y Guardia Nacional.
Ese que llega de fuera y es aceptado y distribuido aquí dentro.
Aquí entre nos
Otro escándalo en el edén. El despilfarro millonario del contratista tabasqueño de Pemex para festejar los XV años de su hija vuelve a poner el foco rojo en el círculo morenista-obradorista que apesta a combustible.