López Obrador siempre tiene un plan. Durante décadas, ante triunfos o fracasos, se dedicó a ejecutarlos.
En año y medio dejará la Presidencia de la República y emprenderá el plan Ch (del nombre de su rancho) para irse, según lo declaró él mismo, a Tabasco.
Aunque sus deseos se acotan conforme se acerca la sucesión, el inmenso poder que otorga la investidura presidencial le permite seguir urdiendo opciones.
Uno de los frenos a sus anhelos fue la pérdida de mayoría calificada para modificar la Constitución. Como lo escribí, esto desató la guerra propagandística contra el Poder Judicial federal y en particular contra la ministra presidenta Norma Lucía Piña, pues su llamado “Plan B” llegaría, tarde o temprano, a la Suprema Corte. Ya sucedió.
En paralelo a la construcción del enemigo externo y la difamación “del otro” (llegando a niveles miserables, como las imágenes falsas difundidas ayer en contra del ministro Laynez), arrancó la difusión de un plan C. Este no es más que el famoso “carro completo”, para que en un futuro color morena (como todo indica que será) hagan y deshagan sin necesidad de atender contrapesos.
Hay otros proyectos.
No parará el D de denuesto contra los ajenos a la causa y de defensa a favor de los propios; así se trate de Gertz, Bartlett, Álvarez-Buylla, López-Gatell, Cienfuegos, Ovalle, etcétera.
Y el E de electoral. El INE tendrá, por votación o insaculación, una consejera presidenta cercana a Morena-gobierno. Además, comenzaron los tanteos de intervención en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Está también el F de freno a la transparencia. Por acción u omisión, quiere influir o dejar morir, cualquiera de las dos, al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, el INAI.
No sabemos qué tanto pueda lograr.
Lo que queda claro es que Andrés Manuel persevera en su plan original, el I: “Al diablo con sus instituciones”.
¿Le alcanzará el tiempo y la fuerza para continuar con su cuarta transformación?
Veremos qué dice su plan G, su “corcholata” ganadora.
Aquí entre nos
Layda Sansores anda en la poesía. Busca congraciarse invocando el plan H. Nombra a su líder AMLO “hijo del maíz y del rayo restaurador… hijo de los cuatro puntos cardinales…”.
¡Ah, jijo!