No es sólo una manzana podrida. Rubén Rocha Moya es parte de la maquinaria y estructura fundacional del movimiento creado por López Obrador.
Él mismo lo admitió: no ganó la encuesta. Llegó porque así lo decidió Andrés Manuel. Mensaje directo al rancho “La Chingada”.
La autoridad estadunidense incluyó en su acusación un asunto que desde 2021 denunciaron políticos y ciudadanos en México: secuestros, amenazas, violencias y control de la elección estatal por parte del cártel.
AMLO viajó con frecuencia a Badiraguato. Ya en campaña, el operador político de Rocha Moya fue Américo Villarreal, hoy en Tamaulipas. En Sinaloa gobernaba el priista Quirino Ordaz, actual embajador 4T en España. El proceso de candidaturas estuvo a cargo de Mario Delgado, ahora secretario de Educación Pública.
El mismo día que se difundió la petición de Estados Unidos contra Rocha, Quirino Ordaz acudió a Palacio Nacional con la Presidenta. No por el escándalo de su paisano, sino para acompañar al ministro español José Manuel Albares.
Al día siguiente, 30 de abril, vimos en la mañanera a Mario Delgado bailando con la niñez, por aquello de su día.
Y llegado el viernes, Claudia Sheinbaum se fue de gira a Palenque. Eso sí: aseguró que no se reuniría con Andrés Manuel.
En política no hay casualidades. Las ascendencias obradoristas siguen pesando. A la doctora sólo le faltó coincidir con Américo Villarreal.
Insistió en que no está presionada. Y repitió: “justicia, verdad y soberanía”.
Presidenta, la justicia y la verdad llegarán cuando voltee a ver a las madres buscadoras y a todas las víctimas del crimen organizado.
La soberanía volverá cuando regrese al pueblo y el narco deje de dominar territorios cedidos en colusión.
Veremos en 2027.
Aquí entre nos
Miden distinto: con el CIAGate de Chihuahua, Sheinbaum dijo que no era suficiente la renuncia del fiscal Jáuregui: habría que investigar más. La FGR citó a 50 funcionarios.
Pero en Sinaloa, la fiscal Sara Bruna Quiñonez renunció tras las inconsistencias detectadas por la FGR en el caso de Héctor Melesio Cuén… y ahí quedó.
Ni siquiera actuaron cuando El Mayo afirmó que a Cuén —enemigo político de Rocha— lo mataron el mismo día de la celada en la que fue trasladado a EU.
Es más: mientras escribo estas líneas, el vicefiscal de Sinaloa, Dámaso Castro, sigue en funciones, pese a los señalamientos.
¿De qué verdad, justicia y soberanía hablan?