Uno de los seres humanos más omniscientes en la historia de la humanidad, Benjamin Franklin, en una carta enviada a un amigo europeo expresó que ojalá la Constitución –de la que él había sido uno de los artífices– perdure para siempre. “Aunque, como señala en su famosa frase; en este mundo nada puede decirse que sea seguro, excepto la muerte y los impuestos”.
Como ciudadano responsable y congruente que fue Jorge, estoy seguro que siempre cumplió con sus obligaciones fiscales y la muerte lo alcanzó el domingo pasado.
Su prematuro deceso generó profunda pesadumbre y dolor además de en su entorno familiar en el ámbito académico, político y del servicio público. Sus condiscípulos lo describen como un estudiante excelente. Fue egresado de la primera generación de la facultad de Estudios Políticos de la UdeG, el mejor promedio y el primero en titularse.
Sus horizontes académicos los ensanchó en la Universidad de Pittsburgh, de la que se graduó de la Maestría en Administración Pública y Ciencia Política y el Doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Purdue, EUA.
Sin vacilaciones Jorge armonizó su vida en torno a la academia y el servicio público. Fue Profesor de la UdeG, del ITESO, del Tec de Monterrey y de El Colegio de Jalisco.
En el servicio público fue pionero en abrir el camino a los politólogos en Jalisco. Junto con él arribaron al quehacer público profesionales como: Clemente Castañeda, Alberto Uribe, Vicente Viveros, Gabriel Torres, Luis Cisneros y recientemente, Neyra Godoy, Marta Arizmendi, Carlos Aguirre, Annel Vázquez, Paul Santos, Alan Cisneros, Eloy Ruiz, Brigido Rosas y Mauricio Beruben.
Jorge participó como Consejero Del Consejo Electoral de Jalisco, y en el IEPC fue Director de Participación Ciudadana, donde impulsó una cultura cívica en la población.
Su principal interés fue impulsar la ética pública en nuestra vida democrática. Fue el Primer Presidente del Comité de Participación Social del Sistema Estatal Anticorrupción de Jalisco. Luego sería nombrado Presidente del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción.
Reitero lo que le verbalicé a Jorge un día antes de su fallecimiento; mi gratitud por su amistad y sus aportaciones a la vida pública. Mi abrazo solidario a sus padres, Rafael y María Elena, a sus hermanos, Armando y Alejandro, y demás familiares.