El Coneval publicó su informe anual para el periodo 2020-2022.
La buena noticia es que la pobreza se redujo.
La mala, es que la cantidad de personas que salieron de la pobreza extrema es inferior a la que ingresó en esta condición entre 2018 y 2020.
La falta de educación es una de las variables que incide en la pobreza y ha tomado últimamente un lugar preponderante en la preocupación colectiva al darse a conocer el contenido de los nuevos libros de texto.
El Coneval considera que existe una carencia educativa en la persona cuando ésta cuenta con 15 años o más y no ha culminado su educación primaria, ni se encuentra cursándola.
Desgraciadamente no considera la calidad educativa. Esa se refleja después.
Los países que han abrazado el socialismo en las últimas décadas, como Venezuela y Argentina, y que han contaminado con su ideología la educación de sus niños mediante el adoctrinamiento victimizado y de encono social, en tan solo unos cuantos lustros han multiplicado sus niveles de pobreza.
Y no son solo los errores ortográficos, las deficiencias en la redacción y sintaxis, las aberraciones históricas, el lamentable y preocupante manejo de los temas sexuales y de ideología de género ni la búsqueda inexplicable de implantar en los niños un insano odio social lo único que me inquieta.
Sino el haber suprimido los capítulos de matemáticas, español e inglés de los textos.
¿Cómo van a competir el día de mañana nuestros jóvenes en un mundo cada vez más globalizado sin las herramientas básicas para hacerlo?
Y el problema más grave es que las brechas sociales y regionales se seguirán ampliando.
Los colegios privados propondrán materiales educativos alternos y las familias con posibilidades económicas enviarán a sus hijos a estudiar al extranjero, mientras que las entidades federativas con mayores niveles de ingreso han anunciado ya que no permitirán la distribución de los textos.
En la medida en la que la calidad educativa y las metodologías didácticas se alejen más entre grupos sociales y regionales, estaremos promoviendo una desigualdad que tenderá a agudizarse con el tiempo.
Lo que necesitamos es sentar las bases de competitividad, armonía, emprendimiento, solidaridad y trabajo en equipo en nuestra infancia.
De otra forma la estaremos condenando de por vida.
emym@enriquemartinez.org.mx