Otra vez amanecimos con la noticia de un súper peso y, cada vez que esto sucede, hay quienes celebran y quienes se preocupan. ¿Quién tiene razón?
El tipo de cambio no es un marcador de futbol en el que México gana cuando baja el dólar y pierde cuando sube.
Es el precio de una moneda frente a otra y, cuando se mueve, hay quienes ganan y quienes pierden.
En los últimos meses el peso mexicano se ha fortalecido considerablemente. El movimiento más reciente tuvo mucho que ver con Estados Unidos.
Los últimos datos de empleo sorprendieron negativamente: durante julio su economía perdió 23 mil empleos.
Ante señales de menor dinamismo, los mercados modifican sus expectativas sobre las tasas de interés y eso termina afectando al dólar frente a otras monedas.
Pero vayamos a lo importante: ¿qué significa esto para nuestro bolsillo?
Para el turista mexicano que viaja al extranjero es una buena noticia.
También para quienes compran productos importados y adquieren maquinaria, componentes o materias primas en dólares.
Además, un peso fuerte ayuda a disminuir presiones sobre la inflación.
Pero del otro lado están quienes reciben dólares. Para una familia que vive de las remesas significa recibir menos pesos por la misma cantidad enviada desde Estados Unidos.
Algo similar sucede con los exportadores, y eso es especialmente importante para Coahuila, segundo lugar nacional en exportaciones.
Nuestras empresas reciben menos pesos por los dólares que generan, aunque algunas también se benefician al importar insumos.
El sector inmobiliario industrial vive esta dualidad porque muchos contratos de naves industriales están establecidos en dólares.
Entonces, ¿es bueno o malo que baje el dólar? Depende de quién haga la pregunta.
Ni un dólar barato significa que todo marcha bien, ni uno caro que todo va mal.
Para un estado como Coahuila, profundamente ligado al comercio internacional, la verdadera fortaleza no está en celebrar un dólar barato o lamentar uno caro.
Está en tener empresas productivas, trabajadores preparados y una economía competitiva capaz de aprovechar las ventajas y enfrentar los riesgos ante cualquier escenario.
Esas, más que cualquier tipo de cambio, son nuestras verdaderas fortalezas.