Un siglo de ausencia: cien años de la Constitución de 1917

  • Verdad amarga
  • Enrique Sada Sandoval

Ciudad de México /

Dice el adagio que lo que no se conoce no se ama, y de igual modo aplica que lo que mucho se ausenta pronto deja de extrañarse. En este caso, ambos axiomas aplican perfectamente en México a esa gran desconocida, ausente (por distante) y hasta la fecha irreconocible—dadas las múltiples reformas que a capricho de cada sultán sexenal y su camarilla ha sufrido desde entonces—Carta Magna que como Constitución de 1917 estaría celebrando cien años de haber sido impuesta en nuestro país.

Suscitando enconos innecesarios y las más acérrimas críticas desde su impostura, sus principales críticos fustigaban contra la misma por lo que a su parecer no era otra cosa que la usurpación de “la gloriosa Constitución de 1857” y la mítica generación de “liberales” y héroes oficiales que se habían impuesto tras el triunfo de la facción política apuntalada por el gobierno norteamericano en 1867.

También se criticaba en la misma la instauración de una nueva forma de tiranía, ataviada de bolchevismo, donde al ciudadano se le despojaba no solo del derecho a la propiedad y la libertad de consciencia, atacando la libertad y la identidad de los mexicanos (donde “El Estado” o “La Nación”, que nunca eran el pueblo sino la burocracia y el presidente, podía intervenir impunemente, perpetrando expolios y despojos) y donde a diferencia del texto de la Constitución de 1857—lejos de contar con un Poder Legislativo que moderara o impusiera límites al titular del Ejecutivo, lo reducía a simple instrumento de su voluntad.

Sin embargo, en medio del humo, la sangre, la polvareda y las justificadas críticas que se hicieron a la llamada Constitución, sus detractores pasaron por alto el punto más débil de la misma: que siendo esta la obra de una pequeña camarilla que no representaba legal ni legítimamente a nadie más que a sus estómagos y el capricho de un caudillo, es su auténtica falta de representación nacional lo que de origen la nulifica: razón por la que a más de cien años de “revolución y justicia social” los mexicanos, de manera inconsciente, la desconocen y la violan.

De aquí que lo que se desprende del primer centenario de tan tijereteada Carta Magna es la necesidad de convocar por primera vez en nuestro devenir a una Constitución legítima y representativa, conforme con la realidad histórica y sociológica de los mexicanos.



enrique.sada@hotmail.com

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