El síndrome Miramón; entre tontos útiles y traidores

Ciudad de México /

Consciente de que en las urnas no tiene futuro y luego de que fracasara la ofensiva que, en la segunda mitad de 2025 lanzó con toda su fuerza económica, política y mediática, contra Claudia Sheinbaum Pardo, la oposición conservadora en México ha depositado, sus últimas esperanzas, en una improbable y suicida —para Donald Trump— intervención militar de Estados Unidos en nuestro país.

Ni los tiempos, ni las reglas de la democracia le convienen; sin propuestas, sin liderazgos reconocidos y respetados por la gente, dirigida por un atajo de delincuentes y personajes infames e impresentables, la derecha ha decidido quemar sus naves.

Solo Donald Trump, piensan, puede salvarles y por eso hay quienes, entre las y los opositores y sus voceros de la comentocracia, han decidido actuar como “tontos útiles” al servicio de los halcones que, en Washington, presionan por una acción militar en nuestro territorio mientras que otros han optado franca y decididamente por la traición.

Poco o nada aprendieron estas y estos “tontos útiles” de la lección de Venezuela. Desechables son para el imperio quienes, como María Corina Machado y a pesar de su premio Nobel, le abren paso. No corren mejor suerte las y los traidores que se integran a sus filas; como seres despreciables —capaces de venderse al mejor postor— les tratan sus amos.

La misma suerte de Juan Nepomuceno Almonte y de José María Gutiérrez Estrada que, negociaron con Napoleón III la imposición de Maximiliano en el siglo XIX, están destinados a correr los políticos, oligarcas y periodistas que promueven y justifican la intervención.

En el panteón nacional de la infamia, junto a personajes como Antonio López de Santa Anna, Miguel Miramón, Tomás Mejía y Victoriano Huerta terminarán quienes apoyan activamente —en los medios o en el terreno— una acción militar.

Cegados por la rabia como están, desmemoriados como son, esas y esos que padecen el síndrome Miramón, no se dan cuenta de que los 3 mil 500 kilómetros de frontera, los 40 millones mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, las dos economías que se necesitan vitalmente entre sí, nuestra propia historia, los valores de nuestro pueblo, su conciencia y su dignidad recuperada nos protegen tanto de la ambición imperial como de la traición.


  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la prodcutora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
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