Hace 34 años, cuando lo entrevisté en Guadalajara, Fidel Castro me dijo: “Lo importante no es el tamaño del país, es el tamaño de la idea”. Ahí estaba el secreto, según el Comandante, de la sobrevivencia contra todo pronóstico de una Revolución que, desde sus inicios, enfrentó el embate despiadado de la mayor potencia de la tierra.
En México, con la 4ª Transformación sucede algo similar. El secreto de su fuerza, de sus victorias, de sus inéditos índices de aprobación ciudadana pese a las presiones externas e internas y al desgaste natural que implican 8 años de ser gobierno, está en la profundidad, originalidad, racionalidad y pertinencia de las ideas que la inspiran.
“La política —dice Andrés Manuel López Obrador— es pensamiento y es acción” y en un principio estuvo una idea con un inédito potencial subversivo: “Por el bien de todos primero los pobres” y luego vino la acción de amplios sectores de la población, que como “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, se asumieron por fin protagonistas y con sus votos lo llevaron a Palacio.
En 2024 vinieron juntas otras dos ideas igualmente poderosas que profundizaron el proceso y cerraron la pinza: “Es tiempo de mujeres” y “no llegó sola”. Una inmensa mayoría actuó de nuevo y Claudia Sheinbaum Pardo obtuvo una victoria arrolladora. Que hoy mantenga índices históricos de aprobación ciudadana lo explica la forma en que —combinando acción y pensamiento— entrega los resultados concretos de otra idea revolucionaria: “convertir el amor en política pública”.
Tacaña —como la intelectualidad y la prensa en nuestro país— ha sido la izquierda en el mundo a la hora de reconocer el aporte histórico del Humanismo Mexicano al pensamiento progresista. De producirse antes una justa valoración de la 4ª Transformación, quizás hubiera podido evitarse ese alud de derrotas que ha entregado buena parte del planeta a la ultraderecha.
No será el caso de México. “La mayor maldad —dice Hannah Arendt— es la ‘ausencia de pensamiento’” y aquí ese vacío, en el que cunden el odio y el miedo, no se produce. Aquí la mayoría piensa, actúa, lucha inspirada por la idea de que la paz, la justicia, la libertad, el bienestar y la prosperidad compartida son posibles y lograrlas está en sus manos.