La democracia no está en riesgo

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Tan indignante como la corrupción en el INE es el intento de los partidos políticos de la derecha mexicana y sus voceros en los medios de descarrilar, descalificando al árbitro, el proceso electoral del 2027.

“La democracia —dice Claudia Sheinbaum Pardo, y tiene razón— no está en riesgo”; lo que está en riesgo es el futuro, incluso el registro, en el caso del PRI, de esa oposición que se ha limitado a repetir, desde hace más de dos años, las mentiras y calumnias que le dicta la ultraderecha estadounidense.

De una oposición que, en lugar de recorrer el territorio nacional para presentarle al pueblo de México sus propuestas, cruza la frontera y, allá en el norte, ruega a Donald Trump, como lo hicieron sus ancestros en el siglo XIX frente a Napoleón III, que intervenga en nuestro país y la salve.

No excuso de ninguna manera el proceder de Guadalupe Taddei, la ahora exconsejera presidenta del instituto. Se equivocan quienes piensan que su renuncia equivale a una exoneración automática. Es menester que, para que se haga justicia y se siente un precedente, paguen ella y también las y los servidores públicos y los particulares y las empresas que defraudaron a la nación.

Sana, aunque tardía, fue la decisión de Taddei de hacerse a un lado para no interferir en las averiguaciones que llevan a cabo los órganos jurisdiccionales.

Inexcusable me parecen el linchamiento misógino y machista del que ha sido víctima la exfuncionaria, como también es inexcusable la desmemoria y la hipocresía de una oposición que usó al extinto IFE para validar, en 2006, el fraude electoral perpetrado por Vicente Fox y Felipe Calderón, y en 2012 la compra de la presidencia de la República por Enrique Peña Nieto.

El colmo del cinismo me parece que, hoy, desgarren sus vestiduras y se presenten como adalides de la democracia quienes sacaron raja política y callaron ante el hecho de que Lorenzo Córdoba (cuya gestión al frente del INE hay que investigar también) operara impunemente, traicionando su encomienda, como juez y parte.

Así como no son las y los que se quiebran, se corrompen o traicionan los que definen a un movimiento como la 4ª transformación —hablan mirándose al espejo quienes eso sostienen—, sino los millones que se mantienen firmes, son honestos y son leales a sus principios. A una democracia solo la pone en riesgo callar y cruzarse de brazos —como la oposición hizo durante décadas—, mientras que reconocer sus fallas, actuar con decisión y con la ley en la mano, y hacer “la vida pública cada vez más pública”, la hace cada día más fuerte.


  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la productora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite