Volver al pasado

Ciudad de México /

A naftalina -y a algo mucho peor; a corrupción y autoritarismo- huele el equipo presentado por Xóchitl Gálvez.

De esas mujeres y hombres -integrantes de la más rancia y desacreditada “aristocracia” del PRI y el PAN- solo cabe esperar una propuesta: volver al pasado.

Hacia atrás miran todas y todos ellos, hacia ese pasado que solo ellos idealizan, hacia las prebendas y privilegios perdidos, hacia el tiempo en que, con la coartada del bipartidismo, sometían y saqueaban impunemente al país.

Al México de los fraudes electorales y al del poder político sometido al poder económico.

Al de la “mano firme” y la guerra -tan sangrienta como inútil- contra el narcotráfico.

Al tiempo en que el Estado, el narcoestado más bien, era el principal violador de los derechos humanos.

Al de las bajas colaterales y el vergonzoso e incondicional sometimiento a los designios de Washington.

¿Qué otro México pueden imaginar Rubén Moreira o Enrique de la Madrid?

¿Qué tipo de futuro puede tener en mente una mujer como Margarita Zavala?

¿Qué puede proponerle a la Nación Josefina Vázquez Mota?

¿Hacia dónde quiere llevar a México la candidata de Claudio X. González?

La que se decía de izquierda.

La que se fingía candidata ciudadana y hoy viste los colores del PRI y del PAN.

¿Merecen y desean -pregunto a ustedes- las y los mexicanos otra dinastía como la de los Moreira en Coahuila?

¿Un país de mapaches, trampas y urnas rellenas de votos falsos?

¿De privatizaciones y negocios al amparo del poder?

¿Queremos otra tragedia como la Guardería ABC?

¿Ver a la esposa del “presidente”, a su parentela y a sus amigos auto-concesionarse las guarderías del Estado?

¿Queremos que, los cercanos al poder, hagan negocio con las y los hijos de los trabajadores?

¿Queremos que el presidente presione a un ministro de la Suprema Corte de Justicia, para proteger a la prima de su esposa; a la responsable de convertir en una bomba de tiempo a esa Guardería en la que murieron calcinadas 25 niñas y 24 niños?

¿Deseamos que, a la diestra del presidente, se siente, como su confidente, su amigo, su estratega, un hombre ligado al crimen organizado como Genaro García Luna?

¿Necesita México a otro bufón como Vicente Fox?

¿A un megalómano capaz de robarse la presidencia y derramar sangre a raudales como Felipe Calderón?

¿A un hombre banal y corrupto como Enrique Peña Nieto que ante uno de los crímenes más atroces; el de Ayotzinapa, se atrevió a decirnos a las y los mexicanos: “Ya supérenlo”?

¿Debemos volver al México de la “estafa maestra”, de los “moches”, de Odebrecht?

¿Al de la “verdad dictada” por mentirosos y calumniadores contumaces que siendo victimarios hoy, que nadie les censura, que nadie les ordena que decir o les paga por callar, se fingen víctimas de persecución política?

El odio, el resentimiento, la sed de venganza, la añoranza de ese pasado en el que se sentían y actuaban como señoras y señores de horca y cuchillo mueven a la derecha conservadora.

A la ignorancia de las masas, a las que desprecian al grado de ofrecerles como candidata a una caricatura de lo que ellos piensan, desde su racismo, que es el pueblo, atribuyen la victoria liberadora de Andrés Manuel López Obrador. Impedir que continúe la Transformación, cerrar el paso a Claudia Sheinbaum a cualquier costo es la consigna.

Su única propuesta a este país con hambre de futuro es volver al pasado

No pueden con la democracia pero la democracia, en tanto que el pueblo está consciente de su soberanía y orgulloso de lo logrado, si puede con ellos y por eso, con lo peor de los tres partidos a los que representa a cuestas, Xóchitl continúa imparable la carrera hacia una anunciada, aplastante y merecida derrota.


  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la prodcutora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
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