De los libros sin leer

Ciudad de México /

La literatura requiere de un conocimiento aparte de lo teórico-práctico: experiencias que se traducen en lenguaje. Sin embargo, ¿resulta oportuno escribir acerca de lo que ignoramos? ¿Una lúcida reflexión puede lograrse solo con intuición y genio?

En Cómo hablar de los libros que no se han leído (editorial Anagrama), Pierre Bayard confirma que es posible. El título sugiere que si bien los clásicos tienen una extensión de siglos inabarcable e inherente al lector, está la osadía de comentarlos aunque nunca los leyera justificando que, como ha leído otras cosas, tiene autoridad.

El factor que permite referirse o situarse respecto a un libro versa con la erudición del individuo que sabe su contexto: cuándo sucedió tal o cual hecho, y algo sobre la vida del autor. Leer es el fundamento del pensamiento crítico, una base cultural, y de ahí parte la disposición para fingir que todo lo imprescindible que ha sido publicado forma parte del propio imaginario.

Asumiendo con ironía nuestra sempiterna condición de lectores indisciplinados, invoca a “ávidos devoradores de libros” que también escribieron.

No por charlatanería: cuando hay sentido común la intuición brinda fluidez. “Bayard se impone desenmascarar uno de los tabúes sociales más extendidos y mejor amordazados”: el fingir llevar a cabo lecturas que en ningún momento realizamos, reflejo deshonesto de uno mismo.

Por: Erandi Cerbón Gómez

@erandicerbon

  • Erandi Cerbón Gómez
  • femme.de.lettres@hotmail.com
  • Erandi Cerbón Gómez (Ciudad de México, 1991) hizo estudios de filosofía en la UNAM y escribe sobre libros en MILENIO desde 2014. Publica los jueves cada 15 días su columna Igitur.
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