Memorias de muerte

Igitur

Erandi Cerbón Gómez

Erandi Cerbón Gómez
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La vida acaba y durante el último año la muerte arrasó con multitud de creadores. Entre algunos fallecidos, el más reciente fue el hijo del poeta Efraín Huerta, David (1949-2022), que también compuso poesía. Antes había zarpado la última nave de Jean-Luc Godard (1930-2022) eligiendo él mismo cómo y cuándo sucumbir. 

Murieron Javier Marías (1951-2022), cuyos textos abarcan desde novela y crítica literaria hasta reflexiones que publicaba semanalmente en El País, con elocuencia y lucidez, y la poeta mexicana Dolores Castro Varela (1923-2022), quien con sus versos engalanó nuestra literatura. Asimismo, perdimos a Eduardo Lizalde (1929-2022), creador emérito, representativo de la lengua hispana. 

En La Habana, Cuba, Fina García Marruz (1923-2022) puso punto final a su obra y en Portugal la alguna vez ganadora del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, Ana Luísa Amaral (1956-2022), hizo lo mismo. El dibujante Jean-Jacques Sempé (1932-2022), que inventó a El pequeño Nicolás e ilustró otros títulos, por ejemplo La historia del señor Sommer de Patrick Süskind, así como su colega Raymond Briggs (1934-2022), que dejó para la posteridad un clásico colorido, The Snowman, ya le faltan al mundo. 

Irene Pappas (1929-2022), “la gran dama del teatro griego”, se suma a esta lista con éxitos que protagonizó y filmaron Franco Zeffirelli, Franco Rossi y Costas Gavras. Con estas y otras figuras parece culminar (mucho tiempo después de haber acabado realmente) un siglo para comenzar otro. Nadie pereció joven. Todos y todas marcaron momentos esenciales donde figuraron y, lo importante, aparte de aquello que legaron, fue la actitud con que enfrentaron el porvenir y por ello aún hoy, tras haber fallecido, les nombramos.

Erandi Cerbón Gómez 

@erandicerbon

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