Mamá, me da “amsiedá” la salud mental

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Me da “amsiedá”, dice el perrito acongojado, en un meme que representa una de las dualidades de la sociedad actual, su diferencia generacional y la disección de sus vicios colectivos, conflicto que deja de lado un tema que debe analizarse con mayor profundidad: la salud mental.

Lo de “generación de cristal”, que es como llaman los baby boomers y una parte de los millennials a los centennials y a la otra parte de millennials es simplemente la liberación de la conciencia un desencadenamiento de la tolerancia a la “toxicidad” de la misma sociedad, una opresión muy ligada a la globalización, con slogans que normalizan el abuso y la violación de los derechos humanos.

¿Cómo llegó esta conciencia libertaria? Obvio, bebés: con el internet.

Las ideas segmentadas y contenidas selectivamente por el “cuarto poder” que pasó a ser quinto con el nacimiento de la redes sociales, provocaron una catarsis en quienes nacen con la era digital. Crearon una conciencia que detecta situaciones que aunque degradantes, son normales.

El estrés y la depresión, no tienen edad, sin embargo se estima según datos de Unicef, que un 20% de los jóvenes padece algún tipo de trastorno mental.

Según la Confederación de Salud Mental, de España, en el mundo más de 300 millones de personas viven con una depresión, que entre 2005 y 2015 creció un 18.4% y la pandemia por coronavirus la elevará aún más con trastorno post crisis.

El organismo prevé que para 2030 sea considere la mayor discapacidad mundial.

¿”Amsiedá”?

Bueno, pero nuestro viejo México aguanta eso y más porque somos valemadristas, chingones y todo esa actitud solapadora.

Nuestros gobiernos tienen acciones improvisadas que buscan atacar la salud mental, pero son insuficientes por nuestro sistema del siglo XX.

Un ejemplo de la vida adulta con la NOM 035: un empleado acusa a su patrón de abuso laboral, y acude a un juicio de Conciliación y Arbitraje, que tiene un rezago de campeonato, hay corrupción y falta de recursos, a un juicio de años.

Y luego el colapso nervioso de atenderse el estrés o depresión en el IMSS. Ja, ja, ja, ¡qué gran chiste! Sus mil normas, leyes, millones de pesos en programas, psicólogos en todos lados, si los sistemas de justicia, educativos y de salud, no sirven... Y nuestra economía. ¡Pero, hey! Los memes y albures no faltaron. 

  • Erik Vargas
  • erik.vargas@milenio.com
  • Reportero de oficio, periodista de opinión y contador de historias. Actual coordinador del área soft de Milenio Digital (M2).
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