La idea de dejar en atrás lo feo que fue el 2016 -pues solo se puede catalogar como la sufridera post traumática de MayPac- resulta la mejor opción posible, siempre y cuando se haga con mesura.
Dejar crecer la ilusión de que el boxeo se recomponga este año resulta bueno siempre y cuando no empecemos a volar antes de tiempo con “posibilidades de humo”, que así como aparecen se van.
Caso concreto como Floyd Mayweather y Conor McGregor.
Primero que nada, ¿qué amante del boxeo en su sano juicio quiere ver esa pelea? Ya sé... el morbo nos mata y queremos observar a Money en aprietos, pero hay que ver más allá:
Al pobre de The Notorious le pasaría lo que al coyote con el correcaminos, a menos de que suba con un bat o una pistola no podrá ponerle un “estate quieto” a Mayweather.
En lugar de concentrarnos en las peleas que pueden ser un hit (incluida la esperada Golovkin vs. Canelo) hay que enfocarnos en las que ya están y disfrutar, pues vienen guerras como la de este fin de semana como Badou Jack vs. James DeGale o Carl Frampton vs. Leo Santacruz 2, Jorge Linares vs. Anthony Crolla y Gennady Golovkin vs. Daniel Jacobs.
Esa es la solución... disfrutar lo de hoy y aplaudir a los valientes que sí pelean para así aplicar el “pare de sufrir”.
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