Hace unos días tomé un taxi para trasladarme al trabajo, apenas había recorrido una cuadra cuando de pronto, el taxista hizo una maniobra de volanteo para evitar atropellar a un hombre que estaba sentado sobre el asfalto mirando a la nada.
Los automovilistas le hablaban para que se quitara, pero el hombre estaba ensimismado en sus pensamientos y no escuchaba.
Lo que hacen las drogas, susurró el conductor, ahí empezó una conversación en dónde se habló del sentido de vida.
El hombre de apenas 50 años me contó que antes de ser taxista era socio de una empresa de la rama de la construcción, que le iba muy bien, que todos los días vivía para trabajar y ganar dinero sin pensar en nada más, hasta que llegó la pandemia.
Relató que hizo de todo para sostener su negocio, se endeudó pensando que aquella epidemia duraría sólo unos meses, y al ver que no fue así tuvo que cerrar.
Recuerda que se sintió solo, perdido, sin un propósito de vida, buscaba prestamos para pagar pero entre más pedía, los intereses eran cada vez más altos, estuvo a punto de ir a parar a la cárcel por no finiquitar el adeudo. Se enfermó y se volvió alcohólico de donde no encontraba una solución.
Fue entonces cuando optó por irse a trabajar a Estados Unidos, logró reunir dinero para pagar las cuentas.
Se regresó cuando entró Donald Trump a la presidencia debido al maltrato que se da a los migrantes.
Al regresar se compró un carro, y ahora es chofer. Asegura que es feliz, que hoy le encuentra sentido a su vida en el amor a su familia que nunca lo dejó solo, en conocer todos los días a gente diferente.
Señaló que tiene amigos que le critican que ande de taxista después de haber tenido un negocio que le dejaba más dinero, pero para él hoy en día es más importante cuidarse del estrés, sabe que si requiere efectivo tiene que levantarse más temprano y buscarle, se da sus tiempos para hacer ejercicio y descansar.
Entiende que el recurso económico es importante pero él no vive en función de sólo ganar dinero, en su relato dijo que estando en Estados Unidos estuvo a punto de morir, eso le hizo entender que hay algo más que sólo pensar en hacer un capital que no te vas a llevar.
Haciendo alusión al hombre sentado a mitad de la carretera dijo que él sabe por experiencia que el alcohol y las drogas ayudan a evadir, pero es ahí donde se tiene que buscar un algo que te haga salir de ese hoyo.
Ya lo dijo Víctor Frankl quien tiene un para qué vivir, soportan casi todos los cómo, y que las propias ruinas a menudo abren ventanas hacia una nueva perspectiva.