Champions 2026 (V): La final

Ciudad de México /

Desde Las Vegas, The Killers se encargó de lanzar un popurrí para abrir las emociones en la Arena Puskás de Budapest, nombrada así en honor al gran jugador magiar. Daniel Siebert dio la señal de arranque y el cuadro del Arsenal, sorprendiendo a propios y extraños, arrancó con presión alta y tratando de recuperar pronto la pelota con su flexible 4-2-3-1, mientras que el Paris Saint-Germain se trataba de acomodar a la circunstancia con su 4-3-3. Muy pronto, Havertz descolgó y condujo la pelota hasta la cocina para disparar arriba y romper el cero al 6’ de manera inesperada. El cuadro azul, entonces, se posesionó de la pelota, en tanto los de rojo se replegaban prematuramente para aguantar atrás, estrategia que funcionó a lo largo de toda la primera mitad, ante la falta de profundidad de los parisinos, que apenas generaron un par de llegadas sin demasiado peligro en las que se involucró Fabián, apenas inquietando a un armazón londinense comandado por Rice que ganaba los duelos individuales en zona defensiva y complicaba el funcionamiento rival de tres cuartos de cancha hacia su propia puerta.

La segunda mitad empezó con el mantenimiento de control por parte del cuadro inglés, bien organizado en el centro del campo y jugando sin la pelota, propiedad del equipo francés que seguía buscando algún resquicio por donde entrar a zona de peligro: fue Kvaratskhelia quien en buena combinación incursionó en el área y recibió falta de Mosquera para que Dembélé se encargara de cobrar el penal correspondiente y emparejar el partido. Justo premio a la paciencia e insistencia del campeón vigente del certamen. Vinieron los cambios y el partido entró en esa zona en la que un gol podría ser definitivo, sobre todo porque los Gunners empezaron a mostrar cierto interés en tocar la puerta contraria, una vez pasada la pausa de hidratación. Vitinha de un lado y Saka del otro lo intentaron con sendos disparos que no encontraron buen destino y tras otros cambios, ya en la recta final, el equipo galo arremetió para tratar de definir el juego en el tiempo regular, incluso dejando una pelota en el poste, vía su incansable jugador georgiano.

No fue así y llegaron los minutos complementarios, ya con ambos equipos desgastados y viéndose en la necesidad de hacer varios cambios. El primer tiempo fue reflejo de la mayor parte del partido, con un conjunto parisino controlando la pelota y un Arsenal esperando pero sin mayores acciones en las áreas, en tanto durante el segundo periodo, Doué fue quien se mantuvo más punzante al frente pero no consiguió romper el empate, si bien al final, los de la isla empujaron al frente con un tiro de Gyökeres que fue desviado por la defensa y en cuyo tiro de esquina se generó el último peligro para evitar los penales, al fin apareciendo como la forma decisoria. Ahí, dos disparos desviados del Arsenal fueron la clave para que el Paris Saint-Germain se convirtiera en bicampeón del torneo tras un brillante recorrido pletórico de goles y un gran manejo de equipo en lo táctico y en lo emocional por parte de Luis Enrique, mientra que Marquinhos, en gran gesto, fue a consolar a Gabriel, su compañero de selección, ante la falla del penal definitivo.

LA FINAL DE CONCACHAMPIONS

Aprovechando el vuelo del sábado futbolero, vimos la final del torneo de la región celebrada en la capital del Estado de México entre el Toluca y la UANL, repitiendo la serie definitiva del Apertura 2025. Lo primera media hora se diluyó entre la presión arriba por parte de los Diablos Rojos y el intento de los Tigres por hacer lo propio y acomodarse en el terreno de juego; faltas continuas, juego físico y ajustes que no terminaban de cuajar con apenas un par de disparos del local que controló Guzmán y algún intento de la visita con base en pelota larga que tampoco inquietaba mayormente. Cerca del 40’ por fin generó mayor peligro el equipo universitario con un balón recuperado en medio campo, pero se tardó en definir y la defensa acabó resolviendo el entuerto, si bien poco después Gorriarán exigió a García con tiro rasante. El tiempo se fue en olvidable primera parte.

La segunda mitad arrancó mejor para los neoleoneses, que lucían más conectados y con un poco de más idea hacia el frente, manifestada en un par de aproximaciones tempranas, en tanto los anfitriones recurrían a pelotazos sin mucho sentido. Así se fueron los primeros quince minutos del complemento. Por fin tejió una buena jugada el cuadro rojo pero el disparo de Castro pasó ligeramente desviado, aunque respondieron los felinos con un par de llegadas en forma de cabezazo de Bruneta y disparo a bocajarro del recién ingresado Gignac, ambos contenidos por el arquero García. En síntesis, el Toluca fue menos peor en el primer tiempo y la UANL en la segunda mitad, pero los tiempos extra parecían previsibles casi desde el arranque mismo del partido.

En el primer episodio, el arquero local salvó su arco por tercera vez con oportuna desviada a disparo de Correa, mientras que Nahuel hizo lo propio ante la primera que tuvo Córdova con todo y cierto drama. Y el impulso parece que funcionó porque a la siguiente jugada, el joven Díaz, que entró de cambio por Helinho, controló en el área y cruzó su disparo con solvencia al 104’ para encender el infierno cuando el Diablo se había mantenido más bien apagado. En el segundo episodio, el local se replegó de más y empezó a cometer demasiadas faltas en las afueras del área, hasta que en una de ellas, Joaquim remató de cabeza un medido centro de Brunetta al 114’. Como en aquella final, otra vez la definición fue hasta una prolongada sesión de penales en la que Guzmán estuvo cerca de detener varios pero sólo contuvo uno, mientras que García fue engañado en la mayoría pero alcanzó a rechazar un par, volviéndose, una vez más, el héroe del averno.

Tercer título para el Toluca en este certamen, después de haberlo ganado en 1968 y en el 2003, a pesar de ofrecer un partido muy discreto.

  • Fernando Cuevas
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