Discos 2025: Las formas del jazz

Ciudad de México /

Álbumes que dan cuenta de la vitalidad actual del género, reconociendo la tradición y expandiendo fronteras estilísticas. Se complementa con el texto anterior sobre las obras jazzeras compuestas por mujeres. Veamos (o escuchemos, mejor).

El experimentado maestro Charles Lloyd nos regaló, a sus 87 años, más de hora y media de sabiduría y sinceridad compartida, a través de su sax y demás instrumentos de viento, capturadas en Figure in Blue, sensible y virtuoso conjunto de piezas acompasadas por el piano de Jason Moran y las cuerdas bluseras de Marvien Sewell, mientras que el ya nonagenario bandoneonista y compositor argentino, Dino Saluzzi, entrega pura sensibilidad por los tiempos pasados y presentes, por la ciudad y la familia en El viejo caminante, grabado en conjunto con su hijo José y Jacob Young, guitarrista noruego bien imbuido en estos sonidos: un jazz atravesado por el tango y la música clásica contemporánea.

Del gran músico tunecino Anouar Brahem se presentó un disco profundamente pertinente y conmovedor para estos tiempos de cielos difuminados entre bombardeos y drones amenazantes: After the Last Sky, entre referencias del poeta Mahmoud Darwish y el intelectual Edward Said y en el que el oud se entrevera con el piano de Django Bates, las melancólicas cuerdas de Arja Lechner, así como del contrabajo imponente de Dave Holland, quien grabó con el guitarrista John Scofield, Memories of Home: años sumados de experiencias y talento compartido que se despliega a través de composiciones añejas y recientes, sostenidas por un dialogante juego de cuerdas. Por su parte, Fred Hersch continuó su detallista tendencia con profundidad y delicadeza en The Surrounding Green, integrando cálida sencillez en ciertos pasajes con fina orfebrería, labrada junto con el respetuoso bajo de Drew Gress y la ambiental batería de Joey Baron, aprovechando el formato clásico de jazz.

Mark Guiliana se puso en filosófico tono interrogativo y planteó Questions, álbum de nueve cortes con sendos cuestionamientos que transitan en tono reflexivo, dándole más importancia a la naturaleza de la pregunta que a las respuestas imposibles. En tanto, el trombonista Jacob Garchik se rodeó de irruptivas guitarras (Halvorson, Golderberger, Seabrook) para entregar Ye Olde 2: At the End of Time, secuela del primer lance con esta alineación grabado hace una década, una vez más anteponiendo la lógica de la progresión expansiva, ahora con estaciones de lirismo que parecen impulsadas hacia el final. Tras poco más de una década en la que siguieron trabajando de diversas formas, Rob Mazureck y Chad Taylor vuelven bajo su nombre de pila, Chicago Underground Duo, para entregar el incesante Hyperglyph, cargado de fusión globalista por donde las trompetas se deslizan sobre una constante base rítmica que se acompaña igual de cánticos casi tribales, que de estética urbana.

El James Brandon Lewis Quartet, completado por Ortiz, Jones y Taylor, produjo Abstraction is Deliverance, quinto álbum con esta formación en el que la compenetración alcanza niveles, en efecto, liberadores, entre composiciones propias y una versión en la que convive el jazz modal, la espiritualidad y la tradición: abstraccionismo que termina por palparse. Por su parte, el contrabajista Thomas Morgan, de larga trayectoria, entregó su innovador debut como líder y formó duetos con grandes lumbreras que contribuyen con la creación de atmósferas alusivas: se internó en el metafórico Around You is a Forest, cual referencia a la comunidad artística y en la que explora sonidos digitales, en particular a través de un instrumento llamado WOODS, especie de sintetizador autogenerativo.

El venerable jazzista etiope, Mulatu Astatke, inscribe su vibráfono en rítmicas de origen ancestral y repasa algunas de sus piezas en el autorreferencial Mulatu Plays Mulatu, buena puerta de entrada para su evocativa propuesta con arabescos atavíos que ha trascendido continentes, mientra que el Billy Hart Quartet, de probada consistencia e inventiva, entregó Just, en el que la batería líder dibuja senderos para que el piano de Ethan Iverson, el sax de Mark Turner y el bajo de Ben Street desplieguen sinuosos recorridos enclavados en un postbop de reconocible manufactura, tras veinte años de tocar en conjunto; por su parte Joshua Redman volvió justamente al formato de cuarteto e integró algunos quintetos para su pulcro Words Fall Short, conversación en corto donde las palabras se vuelven motivos sonoros para entrelazar emociones e ideas alrededor del saxofón, siempre abierto al diálogo

Justamente, el sax tenor Mark Turner entregó We Raise Them to Lift Their Heads, su primer álbum en solitario que suena a un monólogo casi confesional que pasa por énfasis tonales y estados de ánimo entre calmos y meticulosos, combinando piezas propias con las del guitarrista danés Jakob Bro, también productor y quien firmó New Morning, regresando al concepto de banda, y Until I Met You en compañía de la compositora y percusionista nipona Midori Takada, entre paisajes infinitos y bosques flotantes; además participó, junto con Marcus Gilmore, en Murasaki y con Marilyn Crispell y Andrew Cyrille en The Montclair Session, de texturas oníricas, con todo y homenaje al maestro Charles Lloyd: en ambos resonó la profundidad de la trompeta del renovador Wadada Leo Smith, quien además grabó Defiant Life en complicidad con el pianista Vijay Iyer, acá incorporando el Fender Rhodes para consumar toda una declaración de resistencia ante las adversidades, en clave excursionista.

El originario de Oakland, Ambrose Akinmusire, propuso el desafiante Honey from a Winter Stone, integrado por cinco piezas de largo alcance que mantienen la tensión contenida entre el aliento de su trompeta, algún canto cuestionador y las inquisitivas asociaciones de cuerdas, mediadas por una base rítmica intrusiva que busca penetrar en la roca helada para encontrar algún amielado tesoro amielado. El innovador cuarteto de metales conocido como The Westerlies nos invitó a visitar Paradise, obra de inflamante propuesta que atraviesa por el jazz, el folk música camerística y de banda, pasando por estados de ánimo que van del toque ceremonial al jubiloso, con todo y las vocales de Sam Amidon y Aoife O’Donovan participando en sendas canciones.

Trio of Bloom, conformado por la guitarra de Nels Cline, quien firmó también el creativo y detallista Consentrik Quartet, los teclados de Craig Taborn y la batería de Marcus Gilmore, con la que arranca explosivamente este trayecto cargado de riesgo y diversidad, resultó ser una feliz conjunción de tres estelares que se presentan juntos con el homónimo Trio of Bloom, revisitando géneros diversos que se expanden en la fusión. Otro feliz encuentro fue el de Eric Alexander & Vincent Herring, saxofonistas que vuelven con 

Split Decision tercera producción en conjunto que mantiene ese tono desparpajado y lúdico pero sólidamente interpretado en formato de quinteto: la ventaja es que no hay que decidirse por uno u otro, sino disfrutarlos en conjunto.

Firmando como 3 Cohens / WDR Big Band, Anat, Avisahi y Yuval -cual otros Coen Brothers- se reunieron con la banda de las tres letras para entregar el pujante Interaction, álbum en vivo que se despliega entre algunos pasajes de énfasis solista y otros en los que se suma la marabunta instrumental para llenar todos los espacios, nutriendo, en efecto, la interacción entre el trío, el grupo y el respetable. Además, el sax alto israelí, compositor, educador y director de orquesta, Yuval Cohen, debutó como líder de su cuarteto vía el sutil Winter Poems, evocando sonidos de su tierra que parecen desprenderse de paisajes cubiertos de nieve y dibujados con particulares trazos. Cinema Royal es el proyecto de los músicos israelíes Nitai Hershkovits y Rejoicer (Yuval Havkin) que ponen su piano y sus programaciones, respectivamente, al servicio de piezas que provocan de inmediato un contagio dinámico de envoltorio fílmico, secuenciadas con intención narrativa para conformar su debut juntos, el ídem Cinema Royal.

Insertado en la vanguardia desde su trayectoria como líder o acompañante, Ches Smith integra un complejo tejido sonoro en Clone Row, explorando fusiones de rock, jazz, funk y texturas electrónicas, exprimiendo la instrumentación en formación de cuarteto y creando una fila impredecible. En otra afortunada asociación, Ivo Perelman & Matthew Shipp String Trio produjeron Armaggedon Flower, en la que el sax carioca y el pianista estadounidense se conjugan a lo largo de los cuatro cortes para entreverar su sonido con las cuerdas, creando momentos que se acercan al caos, cual calma que anuncia el final pero con una esencia floral. En tanto, el innovador saxofonista Donny McCaslin brinda una intensa y ecléctica canción de cuna para quienes más la necesitan en Lullaby for the Lost, imbricando géneros e instrumentaciones para envolvernos en guitarras y sintetizadores cual cobijas a las intrusiones del sax, recordando su trabajo con David Bowie.

El guitarrista israelí Gilad Hekselman dinamizó con sensibilidad sus fraseos en Downhill From Here, retomando un aliento de fusión setentera con una sustento en la tradición jazeera, bien cobijado por el omnipresente Marcus Gilmore en la batería y Larry Grenadier en el bajo, justo para ir suavizando el descenso, mientras que el trompetista Arve Henriksen anduvo muy activo grabando varios discos en el año, entre la electrónica y el jazz, dentro de los que destacaron Arcanum, en el que junto con el sax de Trigve Seim, el bajo de Anders Jormin y la batería de Markko Ounaskari, explora con paciencia y capacidad de improvisación parajes gélidos entre el folk finés y alguna versión de Ornette Coleman, y el impredecible Uncharted Waters, ahora en formato de trío con todo y estructuras armónicas que mueven a la desazón frente a la decisión de aventurarse a recorrer, en efecto, espacios acuáticos desconocidos y de flujos inescrutables.

SML, quinteto formado en Los Ángeles por músicos de versátil trayectoria, siguió arriesgando pócimas innovadoras con Have You Been, segundo álbum en el que confluyen aproximaciones desde la electrónica lo-fi y la estética indie para abordar un jazz en plena deconstrucción, abriendo espacio para la improvisación impulsada por el bajo de Anna Butterss, el sintetizador de Jeremiah Chiu, el sax de Josh Johnson, las percusiones de Booker Stardrum y la guitarra de Gregory Uhlmann, quien firmó el homónimo Uhlmann/Wilkes/Johnson en clave de minuciosa contemplación con efectos sonoros impredecibles, al tiempo que Josh Johnson hizo lo propio, junto con el DJ y productor Carlos Niño y el multiinstrumentista Nate Mercereau, entregando el enigmático Openess Trio, abriendo percepciones pausadas a partir de texturas que parecen irse tejiendo desde el sosiego que se mantiene alerta.


  • Fernando Cuevas
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