Norteamérica 2026: día tres

León /

Un par de empates y dos resultados inesperados fueron el saldo de la tercera jornada del Mundial en la que se completaron los partidos de los grupos B y C y se jugó el D.

Final inesperado

En el estadio Levi’s de los 49ers de San Francisco en Santa Clara, se presentó la selección de Suiza, como amplia favorita, frente a la de Catar, organizadores de la copa anterior y ahora dirigidos por el español Julen Lopetegui. Un mano a mano prematuro que dejaron ir los cataríes, tras un fallo defensivo y posterior a un arribo del cuadro suizo, que repitió llegada con mayor peligro pero el portero Abunada recostó justo, ante el disparo de N’doye, quien tuvo otra clara pero la echó al graderío. Llegó un penal, quizá precedido de un fuera de lugar, que convirtió Embolo sin problema para mandar al frente a los ahora de blanco, que tuvieron otra clara pero una vez más el arquero cubrió con decisión. El tiempo avanzaba y parecía que el juego se trataba de ver cuándo ampliaría la ventaja el equipo helvético, rondando el área y probando a puerta ante una ordenada línea de los del Golfo Pérsico que se doblaba pero no terminaba de romperse. Cerca del final, otra llegada de Edmilson que tapó el portero Kobel con los pies, evitando una improbable igualada, mientras que su colega del otro arco, seguía tapando pelotas para evitar una catástrofe prematura. Y cuando no, una pierna milagrosa.

En el complemento, los suizos siguieron en la misma vertiente y los cataríes mostraban cierto interés por retener la pelota pero sin mucho éxito. Tiros de esquina constantes, algunos marcados y otro no, y una desviada del arquero Abunada ante un potente disparo desde fuera del área de Xhaka. A falta de media hora, vinieron tres cambios de los asiáticos como para buscar construir el milagro y no nada más esperarlo, acaso viendo que los europeos, también haciendo modificaciones, le bajaron un poco a la presión y dejaron de llegar, más allá de algún intento de Vargas y del propio Xhaka. Un par de aproximaciones de los de color granate que fallaron en el último pase animó ligeramente un partido soporífero, aunque los de enfrente hicieron lo propio, aprovechando que el juego entró en proceso de ruptura a falta de quince minutos. Y entonces, dicho milagro: después de un primer aviso, Homam El Amin la puso en el área y Khoukhi conectó de cabeza al 94’ para conseguir una igualada tan histórica como inesperada. Una seria llamada de atención para Suiza y el mayor logro de la selección de Catar en un Mundial.

Paridad entre candidatos

Marruecos saltó al campo de los Jets y los Gigantes en Nueva Jersey sin rastro de intimidación y apostando ir hacia delante, incluso generando llegada en los primeros diez minutos, frente al pentacampeón Brasil, que busca ser el primer país en ganar la copa con un director técnico extranjero. Entre el dominio de los de rojo, un servicio claro pero Thiago abanicó de cabeza y parecía que los cariocas controlaban un poco las acciones pero una pelota perdida en medio campo de Paquetá, fue aprovechada por el cuadro africano: pase largo de alcance quirúrgico por parte de Brahim entre los centrales para que Saibari pique la pelota ante la salida precipitada de Allison y anotar el primero del partido. Vinieron momentos oscuros para la verdeamarela que se veía rebasada, a destiempo y ausente de coordinación en sus líneas, y cuando se veía que podría caer el segundo, Vinicius levantó la mano y en gran jugada cruzó su disparo y emparejó los cartones al 32’, si bien los marroquíes no se vieron afectados y continuaron en plan dominador. Un pincelazo de Paquetá en forma de media tijera que Bono desvió con elegancia selló un intenso primer medio.

La entrada de Danilo y Fabinho al inicio de la segunda mitad empezó a funcionar para la escuadra carioca, sobre todo por la presencia en la media cancha que le había pertenecido al equipo africano, equilibrando el trámite en los primeros quince minutos donde no se presentaron mayores opciones de gol sino una lucha por conquistar la tierra media. Ouahbi movió sus piezas al ver que los de amarillo se asentaban ligeramente mejor en el campo, el encuentro se volvió a equilibrar y conforme avanzaba el minutero, parecían asumir que un empate les funcionaba a ambos, considerados como los favoritos del grupo. No obstante, en la prolongada compensación, los sudamericanos tuvieron un par de oportunidades para romper el equilibrio y los africanos una, ya cerca del silbatazo final. Un partido que empezó para un macizo Marruecos con el joven Bouaddi como pivote, paulatinamente fue inclinado por Brasil para ponerlo ligeramente en su favor y hacia el cierre, volver al equilibrio que se terminó reflejando en el marcador.


  • Fernando Cuevas
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