La importancia de la resiliencia migratoria, en un mundo donde el desplazamiento forzado se ha convertido en una realidad para millones, es esencial entender cómo las comunidades migrantes pueden adaptarse y superarse a pesar de las adversidades, afirmó en exclusiva Dana Graber, Jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones en México (OIM).
Al participar en el análisis de Derechos, Género y Comunidad, la especialista Dana Graber enfatizó que la resiliencia no solo se refiere a la capacidad de enfrentar dificultades, sino también a la habilidad de construir un futuro mejor. Su enfoque en la necesidad de políticas inclusivas y de apoyo resuena con la urgencia de garantizar que los derechos humanos de los migrantes sean siempre protegidos.
Linda Flores, del Albergue San Agustín, abordó la situación específica de las mujeres embarazadas en el contexto migratorio. Su intervención fue un llamado de atención sobre la vulnerabilidad adicional que enfrentan estas mujeres, quienes a menudo se encuentran en situaciones críticas, sin acceso a atención médica adecuada. Flores destacó los programas de apoyo que su albergue ofrece, que no solo buscan
Manuel Arellano, defensor de los derechos humanos, ofreció una perspectiva sobre la seguridad humana y los derechos de los migrantes en México. Su ponencia se centró en cómo las políticas de seguridad a menudo pueden ser contrarias a los derechos humanos, exponiendo a las personas migrantes a situaciones de riesgo y vulnerabilidad.
Finalmente, José María Ramos, profesor en El Colegio de la Frontera Norte (Colef), aportó su análisis sobre las políticas de seguridad de EU y su impacto en el control migratorio. El Seminario de Derechos, Género y Comunidad no solo destacó la importancia de gestionar la migración desde una perspectiva de derechos humanos, sino que también ofreció un espacio para el diálogo y la reflexión sobre cómo construir un futuro más justo para todos.