La Constitución

  • Columna de Fernando Rangel de León
  • Fernando Rangel de León

Laguna /

Este 5 de febrero es especial porque Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México; Laura Itzel Castillo Juárez, Presidenta de la Cámara de Senadores; y Kenia López Rabadán, Presidenta de la Cámara de Diputados, dirigirán un mensaje a la nación en el Teatro de la República (antes Iturbide) en Querétaro, Qro., precisamente donde fue aprobada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hace 109 años, como resultado de la Revolución Mexicana de 1910.

La importancia de esos mensajes es que los darán tres mujeres, la primera de ellas Jefe del Poder Ejecutivo Federal, y las dos últimas, representantes del Poder Legislativo Federal; las dos primeras con un mismo enfoque, el de MORENA y la 4T, y la última con el enfoque del PRIAN; pero con el ánimo todas ellas de ayudar a la unidad nacional que tan necesaria y urgente es hoy en vida por los embates del Presidente estadounidense Donald Trump, que amenazan a nuestra soberanía.

Cada celebración de la Constitución responde a las necesidades del momento; y ésta de 2026, responderá a exaltar el humanismo mexicano contenido en su artículo 3° que garantiza que la educación será laica, democrática, nacionalista y progresista; en el 27 que garantiza el derecho agrario de los campesinos, respetando la pequeña propiedad, la soberanía nacional; en el 39 que garantiza que la soberanía reside en el pueblo y que el poder público dimana del pueblo para su beneficio; y en el 123 que sentó las bases del derecho del trabajo, que fueron algunas de las principales demandas por las que se hizo la Revolución; pues como afirmó Fernando de Lasalle, una Constitución es la expresión de los factores reales y efectivos de poder.

Los poderes que hicieron nuestra Constitución fueron las fuerzas militares y políticas triunfantes de la Revolución, la parte progresista de la clase política, las organizaciones obreras y agrarias, el ala avanzada de la Iglesia Católica, y otras expresiones que influyeron para que se respetaran las garantías individuales, y otras para que se adicionaran las garantías sociales; haciendo que nuestra Constitución fuera la primera en el mundo en elevar a rango constitucional el derecho del trabajo; adelantándose a las constituciones de octubre de 1917 en la URSS y a la de Weimar en Alemania en 1919.

Por eso debemos de querer y defender a nuestra Constitución, como un símbolo patrio; porque es nuestro mejor escudo de defensa nacional e internacional.


rangut@hotmail.com

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