Todos los partidos, en las reformas electorales a la Constitución y a las leyes, buscan continuar en el poder público, mediante el voto de los ciudadanos para puestos de elección popular, que son las sindicaturas, regidurías, presidencias municipales, diputaciones locales, gubernaturas, diputaciones federales, senadurías y Presidencia de la República; asegurando que quienes están al frente de las instituciones que organizan, ordenan, desarrollan y califican las elecciones, sean funcionarios afines suyos.
Ahorita la rebatinga está a todo lo que da en los partidos con motivo de la Reforma Electoral, para que el Congreso de la Unión y el Poder Constituyente Permanente, no eliminen a los Diputados y Senadores de representación popular, que es en lo que reside el poder y la fuerza de los partidos, que usan más para beneficio político y económico de ellos, que del bienestar de los ciudadanos; por eso se le llama partidocracia; y que el pueblo sabe que esos Diputados, que actualmente son 200, son innecesarios; toda vez que los 300 que fueron electos directamente con el voto, son suficientes y bastantes para que cumplan con su deber de hacer leyes, exigir cuentas a los funcionarios públicos, aprobar el presupuesto público y desempeñar otras funciones.
La ciudadanía también clama porque haya únicamente 64 Senadores de mayoría relativa, dos por cada entidad federativa, y no los 128 que hay actualmente, dos más de representación popular; pero lo que más molesta es que los Diputados que tienen ya tres años puedan ser reelectos hasta por otros tres periodos consecutivos, por lo que podrían permanecer hasta doce años; y los Senadores podrían ser reelectos inmediatamente, hasta por otro periodo más de seis años, sumando doce.
Clama también la ciudadanía que se elimine el nepotismo, la práctica de que los gobernantes pongan a sus familiares en el Gobierno, llegando al descaro y al cinismo de promover leyes electorales en los estados para que los gobernadores dejen ser a sus esposas candidatas para sucederlos inmediatamente, como se está pretendiendo en San Luis, Potosí.
Otras disposiciones constitucionales y legales que tendrán que derogarse son las relativas a los dineros del pueblo que se destinan al INE, para repartírselos a los partidos, y de los que éstos hacen unos verdaderos botines; solo así la ciudadanía podrá ver que la inminente reforma electoral valdrá la pena.
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