La semana de 40 horas

  • Columna de Fernando Rangel de León
  • Fernando Rangel de León

Laguna /

La lucha de los trabajadores por tener condiciones de trabajo humanas y dignas data desde que empezaron a serlo hace siglos; siendo las principales la jornada laboral de 8 horas diurnas diarias, basadas en que las otras 16 horas del día son para dormir, para comer y para atender sus necesidades personales; y la otra condición de trabajo fue la del salario mínimo para que garantizara la subsistencia del trabajador y la de su familia.

Al principio el trabajo estaba regido por las leyes civiles que permitían la explotación del trabajador por el patrón, la jornada laboral era de “gallo a grillo”, es decir, desde que salía el sol hasta que se metía y era de alrededor de 16 horas o más diarias; hasta que se sacó del derecho privado y se convirtió en derecho del trabajo, que es derecho social, junto con el agrario; y últimamente, los derechos ambiental, ecológico, animal, del agua, etcétera.

Junto con la conquista de las 8 horas diarias, se consiguió que por cada siete días laborados se tenía derecho al séptimo día de descanso, que por lo general es el domingo, que es cuando tienen más trabajo los cines, restaurantes y otros negocios; cambiándolo por otro día de la semana de común acuerdo trabajadores y patrones; de tal manera que la semana era de 48 horas.

Contra esa semana de 48 horas se luchó en todo el mundo porque se redujera a 40; habiéndola logrado desde hace más de 100 años países industrializados, como Inglaterra; por lo que se le conoce la semana inglesa; y a fin de que no quedaran en desventaja otros países por cuanto a la productividad, esas 40 horas a la semana ya existen en la mayoría de los países.

México, que ya está inserto en el mundo globalizado de la producción, está reformando la Constitución y la ley laboral para que se trabaje solo de lunes a viernes, 8 horas diarias -a lo más-, dando así la semana de 40 horas; para lo cual la Cámara de Senadores, ya aprobó esa iniciativa de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para que lo haga la Cámara de Diputados, y luego cuando menos 17 legislaturas de los estados y de la Ciudad de México; lo que conforman el Poder Constituyente Permanente; y la que será gradual: 46 horas en 2027; 44 horas en 2028; 42 horas en 2029 y 40 en 2030; a fin de que las empresas vayan ajustando sus tiempos de producción.

Nos falta ahora a los trabajadores y a los patrones hacer nuestro trabajo: intensificar, eficientar y mejorar la calidad de nuestro trabajo, para que no lo desmerezca la reducción de la cantidad.


rangut@hotmail.com

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