Sin vida digital

  • Pixeles
  • Fernando Santillanes

Ciudad de México /

El “quédate en casa” no es igual para todos y menos para aquellas personas de más de 65 años. Si bien muchos han logrado integrarse a la vida digital de esta época, muchos otros no y eso puede ser un verdadera asunto de vida o muerte ante la pandemia que vivimos en estos momentos.

Tomemos como ejemplo a mis mamás, sí, mamás en plural, tres para ser exacto, Male, Lulú y Diana, todas rondando los 70 años o pasados ya. En pleno uso de sus facultades físicas y mentales son autosuficientes, sanas dentro de todo lo que se puede esperar para esa edad: suben, baja, corren, viven.

Pero de repente decirles “no salgas” ha sido un verdadero reto que sin ayuda de personas más jóvenes o al menos con un poco más de idea del mundo digital, eso que tanto pregonan las app, los bancos y el gobierno pinta en verdad complicado.

Solo por poner un ejemplo, Male tiene dos tarjetas de crédito, una de débito y paga servicios como luz, agua, su cuenta de telefonía y va al supermercado por sus cosas.

De repente, un día ya no puede salir por un virus y Susana Distancia le especifica “no te acerques a los demás”. 

Su tarjeta de débito se bloqueó la última vez que trató de sacar dinero, porque no recordó su NIP, tiene un teléfono, usa WhatsApp, pero de ahí a saber a sus 76 años bajar una aplicación, hablar y al mismo tiempo ver un mensaje de texto y hacer login en un sitio, hay un grado extra de dificultad.

Para volver a usar su tarjeta debe hablar a su banco, pero la institución bancaria pide que en menos de un minuto lea el mensaje SMS que llega para validar su identidad, teclee en su teléfono una combinación de números y luego elija la opción correcta para cambiar el NIP.

Desesperada se dirige al banco, donde le dicen que “todo se debe realizar por teléfono o mediante la app”. Todo pasa poco antes de que entremos en fase 2 por el covid-19; entonces logré ir a su casa para, con distancia, hablar yo por teléfono, pasarle a la señorita de atención a cliente quien, se entiende, le pide que vuelva a marcar, pero sin que yo le pase el teléfono, por seguridad.

Después de esto hay que abrir la app del banco para algo que nunca ha hecho: una transferencia electrónica desde su teléfono. Todo va bien, hasta que le piden que para validar su identidad vaya al cajero a validar su número telefónico, pero la cuarentena no la deja salir y no puede pagar sus servicios y tarjetas.

Afortunadamente estoy ahí, afortunadamente puedo ayudar, pero cuántas personas que no deben salir lo hacen para un trámite que para muchos es fácil, para ellos imposible y nadie los ayuda. 

La vida digital que tenemos todos no es la misma para ellos, para los más vulnerables en esta pandemia que, aunque se pida y se deba no salir, ellos tal vez no saben otra forma de hacer las cosas más que saliendo. 


fernando.santillanes@milenio.com

Twitter: @santillanes

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