¿Amor líquido o sólido?

  • Siete puntos
  • Francisco Gómez

Monterrey /

1. Zigmunt Bauman (Polonia, 1925-2017) es quien acuñó el concepto de modernidad líquida, del que se derivaron expresiones como vida líquida, miedo líquido, arte líquido y amor líquido. Con esta última, Bauman quiso delinear el tipo de encuentros interpersonales que se desarrollan en la posmodernidad, caracterizados por la falta de solidez, y con una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, y de menor compromiso y responsabilidad. No se refiere solo a las relaciones de pareja, sino incluso al amor al prójimo.

2. Cuando, por ejemplo, dos personas deciden vivir juntas porque se aman, pero sin que se dé el compromiso matrimonial, civil y/o religioso, no se hacen promesas y, en caso de compartirlas, éstas quedan en el ámbito de la pareja. Existen aparentes ventajas: se pide menos, se conforman con menos, por lo que, en caso de ruptura, el sufrimiento es menor, y también la factura por pagar. El individualismo y el egoísmo, la mercantilización de la vida, la racionalidad economicista están a la base de estas relaciones líquidas.

3. Hasta hace poco, el matrimonio representaba lo contrario al amor líquido: solidez, compromiso, responsabilidad. Conforme ha avanzado la liquidez de los afectos, ha disminuido también el número de parejas que buscan consolidar su relación. El pasado miércoles, que celebramos el Día del Amor y la Amistad, nos encontramos con notas que de manera inmediata remiten a Bauman. Según datos del Inegi, en Nuevo León, durante el 2017, se dictaron 17 mil 466 sentencias de divorcio, es decir, un promedio de 113 parejas…

4.… por día disolvieron su relación en nuestra entidad el año pasado. Lo impactante es que en 2007 se habían dado 6,072 rompimientos matrimoniales. De ahí que en 10 años se triplicaron los divorcios. En lo religioso las cosas están igual. Según informes del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Monterrey, entre 800 y mil parejas buscan la declaración de nulidad de su matrimonio por la Iglesia cada año. La tendencia crece exponencialmente, y hablamos solo de quienes se animan a iniciar el trámite. A muchos más no les interesa.

5. Esta propensión a desbaratar los matrimonios: ¿es una característica del amor líquido? Parece que sí, aunque si consultamos las estadísticas de las personas que prefieren vivir juntas, sin casarse, creo que encontraremos un porcentaje todavía mayor. El problema, ya no será, entonces, permanecer casados, sino casarse. El reto ya no radicará en mantener viva la responsabilidad y vigente el compromiso, sino en querer ser responsables y comprometerse con alguien. Casados o no, el desafío consistirá en dar solidez a la relación de pareja.

6. Pero, como afirma Bauman, el amor líquido también se manifiesta en nuestra relación con el prójimo. Y es que si nuestra generosidad la fundamentamos en dar de lo que nos sobra, o ya no nos gusta, la caridad fraterna se distinguirá por su liquidez. Si somos respetuosos solo con las personas que consideramos de nuestro nivel, y despreciamos a las que creemos inferiores, nuestro respeto no será sólido. Si la paciencia y la tolerancia las otorgamos solo cuando nos nace, seremos pacientes y tolerantes… líquidos, pero no sólidos.

7. Cierre ciclónico. Hoy cumple 90 años. Ya no se levanta de su sillón y tiene la cabeza permanentemente ladeada, a causa del mal de Parkinson que lo aqueja desde hace tiempo. Es, quizá, el eclesiástico vivo que más merece el título de santo. Español de nacimiento (catalán), llegó como misionero a Brasil, en donde fue nombrado obispo de Sao Felix de Araguaia, una de las diócesis más pobres, y compuesta en su mayoría por indígenas. Obispo perseguido, don Pedro Casaldáliga merece una llamada del papa Francisco. Ojalá.

papacomeister@gmail.com

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