De Davos a las autodefensas

  • Columna de Frank Lozano
  • Frank Lozano

Ciudad de México /

Se levantaron en armas y luego ya no se acostaron

Parece que en México hay un ciclo que se renueva cada 20 años. Justo hace dos décadas, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari iniciaba el año 1994 con un aviso triunfal de la entrada del país al desarrollo. La firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte era una suerte del portal a través del cual, los mexicanos cruzaríamos hacia un futuro mejor. Luego apareció el zapatismo y el gran teatro político se desdibujó. Un año después, la economía colapsó.

2014 comienza con un esfuerzo del gobierno federal por vender en el exterior la imagen de un México rediseñado, que avanza al desarrollo de la mano de la reforma energética.

Davos, fue la vitrina elegida por el presidente Peña Nieto para presumir a los países ricos que, los mexicanos, finalmente habían vencido sus temores respecto a la apertura de la inversión privada en PEMEX. Al mismo tiempo, en el México real se rompían los cercos comunicativos que durante un año pretendieron minimizar y acallar, un fenómeno que tenía meses gestándose, producto de años de inseguridad y violencia: las autodefensas.

Entre Davos y las autodefensas hay dos gobiernos. Un gobierno teatral y un gobierno de la simulación. El gobierno teatral monta en el exterior una obra mientras el gobierno de la simulación, en su incompetencia permite que una región se descomponga social, política y económicamente.

Las diferencias con aquel enero de Carlos Salinas son obvias, pero no por ello menores. Hace veinte años era muy sencillo mantener un control informativo. Hoy, las nuevas tecnologías permiten que la información fluya.

Hace veinte años la violencia era producto de una reivindicación indigenista que, a la postre se transformó en un mazacote ideológico indigerible. Hoy la violencia en Tierra Caliente es producto de una imperiosa necesidad de reivindicar la paz, la seguridad y sobre todo, la dignidad humana de miles de pobladores ultrajados, extorsionados, de mujeres violadas, de pequeños, medianos y grandes empresarios extorsionados, de trabajadores amedrentados.

Hace veinte años, el fenómeno de la violencia se focalizaba principalmente en Chiapas, ahora, comenzó en Michoacán y se ha extendido a Puebla y Guerrero. El Estado y el PRI deben entender una cosa, México es otro. El pueblo ya tocó fondo, no cree en la simulación política. Omitir el problema de seguridad, no es sinónimo de estrategia. Suplir a un gobernador sin reinventar el tejido social será un fracaso. De Davos a las autodefensas solo hay una cosa: la realidad real.

franklozanodelreal@gmail.com

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS