El abuso oficial de las escuelas

Semillas de conciencia

Gabriel Rubio Badillo

Gabriel Rubio Badillo
tampico /

Es inconcebible que en algunas secundarias de nuestra localidad, prefectos, maestros o directivos se empeñen en seguir discriminando a los alumnos por roles o estereotipos de género.

Algunas de mis pacientes adolescentes han sido hostigadas y criticadas por usar el cabello corto y no poder hacerse un chongo. Se les ha prohibido incluso el acceso a la escuela porque “no van peinadas como el resto de las chicas”.

¿De dónde sacaron los maestros que están facultados para dictar a una alumna cómo debe utilizar su cabello con base en una etiqueta sexista? Lo mismo aplica para los varones cuyo cabello no está tan corto como la escuela pretende.

Por años hemos considerado normal este tipo de práctica. La escuela argumenta que el reglamento lo conocíamos antes de inscribir a los chicos y lo firmamos y aceptamos. El punto es que ningún reglamento de ninguna institución puede estar por encima de la Constitución, y esta prohíbe la discriminación o el acoso hacia las personas de cualquier edad por roles y estereotipos de género.

Es un delito obstaculizar y prohibir el derecho a la educación con base en argumentos sexistas absurdos como estos. Y lo peor es que muchos padres de familia, por ignorancia, permiten estos atropellos y los chicos terminan con afectaciones emocionales con base en las fuertes campañas de persecución que los docentes emprenden en su contra.

No se trata de promover el anarquismo e incitar a que los chicos se presenten en desaliño a la escuela. Pero el sentido común está por encima de todo. Llevar el cabello suelto o atado en una coleta no marcará en las chicas una diferencia ni en la formación académica ni en la adquisición de valores.

Tenemos un grave atraso educativo que debería dar vergüenza a los docentes: deben enfocarse en mejorar la calidad de la enseñanza en lugar de perder el tiempo en requisitos absurdos y retrógradas.

Algunos alumnos han sido peinados a la fuerza por los prefectos, una falta grave y violatoria a sus derechos; ojalá sus padres se informen sobre los recursos legales que pueden interponerse ante estos abusos. Nosotros con gusto los asesoramos: 833 127 81 69. _

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