Lo que esperamos de nuestros hijos

  • Semillas de conciencia
  • Gabriel Rubio Badillo

Tamaulipas /

Las expectativas no son malas, pero si están centradas solo en los logros académicos de nuestros hijos y no en su capacidad para ser felices, estos crecerán pensando que su único valor es su capacidad de obtener reconocimientos en la escuela y buenas calificaciones.

Un niño cuyos padres siempre preguntan por las notas y tareas de clases, y omiten interesarse en sus sentimientos o experiencias afectivas, aprenderá que sus emociones no son importantes o que a nadie le interesan.

Si solo estamos esperando el sitio en el cuadro de honor, la participación en la escolta y calificaciones elevadas para presumirlas con las amistades, crecerán sintiendo minimizadas sus emociones. Creerán que solo valen por su hacer y no por su ser.

Podemos imaginar una recta numérica para entender la influencia de las expectativas de los padres:

Empecemos desde el rango inferior, donde están los progenitores desvalorizantes e hipercríticos, que suelen minimizar los logros de sus hijos o hacer comentarios hirientes sobre sus capacidades o errores.

Son la peor influencia sobre ellos, porque ese tipo de comentarios tiene un efecto demoledor en la autoestima, y aprenderán a autodevaluarse y a conformarse con cualquier cosa, porque sentirán que no merecen más.

En un segundo escalón están los padres que no son ofensivos, pero tampoco suelen elogiar o reconocer los esfuerzos de los chicos.

Son más bien indiferentes y suelen decir cosas como “pues es tu obligación sacar buenas notas, es lo único que haces”.

Estos hijos seguirán esforzándose por agradarles y harán lo mismo con los demás conforme crezcan, creyendo que nunca nada de lo que hagan es suficiente.

Luego siguen los padres asertivos; que elogian y felicitan a sus hijos pero se centran en lo que son como persona y no en sus capacidades.

Y por último, están aquellos padres que sobrevaloran solo los éxitos de sus hijos y los presumen como súper maduros e inteligentes.

Estos crecerán con un enorme miedo a fallar y serán sobreexigentes consigo mismos, trabajarán probablemente de manera obsesiva y competitiva y hasta sintiéndose culpables por tomarse un descanso. 

¿Qué tan asertivos estamos siendo como padres?

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.